jueves, 7 de febrero de 2013

El Mal del Mundo





A la gente le preocupa más el trabajo que la familia 

Injustificadamente los padres de familia pasan la mayor parte del día en el trabajo, los pretextos siempre son los mismos: “tengo que traer el pan a la casa por eso trabajo horas extras”, “para que ustedes vivan bien tengo que sobarme el lomo trabajando”, “si queremos tener lujos hay que trabajar aún mas”, “tengo que pagar el coche, la casa, tal aparato”, etc. Todas estas excusas provienen de la ambición que ha provocado que el hombre quiera y desee cada vez más y nunca esté conforme con lo que tiene, “El consumismo” envuelve a los seres humanos y los esclaviza, he aquí el ejemplo de aquel empresario que lleva a su esposa e hijos a comer a algún restaurante, pero aun en ese momento que debería ser sagrado, él está con su celular resolviendo problemas que se están presentando en su empresa. Por la venda que tiene en sus ojos no ve la necesidad que su esposa tiene de platicar con él, no se da cuenta de que el más pequeño de sus hijos ya dice sus primeras palabritas o que el más grande tiene un celular con Internet y que todo el tiempo pasa revisando pornografía, violencia y otras cosas que ponen en peligro su vida. “Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición”. (1 Timoteo 6:9) 


El hombre egoísta busca placeres vanos 


Las personas que conforman la sociedad en la que actualmente vivimos, continuamente piensan en la forma en que podrían encontrar la felicidad, pero en estos pensamientos están presentes solo cosas materiales: “ya quiero terminar la carrera y titularme para poder comprar mi coche nuevo”, “si yo tuviera una casa grande sería realmente feliz”, “¿cómo no podría ser feliz con un millón de dólares en el banco?”, “desearía ser mas guapo”, “voy a comprarme las botas que salen en la “tele” porque son las que están de moda”, “quiero comprarme ese vestido para la boda de mi mejor amiga porque es caro y seré la envidia de las demás”, “Mi vida estaría resuelta con que me sacara la lotería”. Una de las principales causas de estos pensamientos, es que las personas son formadas de manera equivocada, se inculca una falsa manera de ser feliz, los hombres toman como juego el tener dos o más mujeres, se piensa que el que tiene más posesiones es superior a los demás. Al final todas estas personas siguen sintiendo por dentro un vacío que no pueden llenar con nada de este mundo. Está claro que ni las riquezas, ni cualquiera de los bienes materiales antes mencionados traen la felicidad incluida, por el contrario traen al ser humano un vacío mas grande y profundo, por la ambición de poseer más, de alcanzar nuevas metas y con ello nuevos placeres a su carne, nada de lo anterior puede lograr que el ser humano sea pleno. En la escritura dice que “Nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar”. (1 Timoteo 6:7). Los primeros cristianos pensaban que por esta causa le es imposible al hombre alcanzar la felicidad, puesto que invitan a los temores de los hombres, prefiriendo el goce de este mundo a la promesa de la vida venidera. Porque no saben cuán gran tormento acarrea el goce de aquí, y el deleite que proporciona la promesa de lo venidero. Segunda de Clemente (150 d.C.) 



Dios libera 

Las personas deben aprender a desaprender todo lo que durante sus vidas de manera equivocada se les ha inculcado, muchos ni siquiera se dan cuenta que están andando por el camino de la perdición, día a día viven con ese vacío que solo puede llenar Dios, él ha dicho en su palabra que no nos afanemos con las cosas de este mundo, No os afanéis, pues, diciendo: “¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?” (Mateo 6:31). La gente busca satisfacción en las cosas materiales pero Dios sabe las cosas que has de necesitar, y si realmente queremos aprender lo que nos quiere enseñar mediante su palabra ha prometido también añadir todo lo demás. (Mateo 6:32-33). El afán tiene que ver con ambición y codicia, las personas que se afanan con cualquier cosa de este mundo están perdiendo de vista cosas realmente importantes y eternas. "La única tranquilidad verdadera y de confianza, la única seguridad que vale, que es firme y nunca cambia, es ésta: que el hombre se retire de las distracciones de este mundo, que se asegure sobre la roca firme de la salvación, y que levante sus ojos de la tierra al cielo… El que es en verdad mayor que el mundo nada desea, nada anhela de este mundo. Cuán seguro, cuan inmovible es aquella seguridad, cuan celestial la protección de sus bendiciones sin fin, ser libre de las trampas de este mundo engañador, ser limpio de la hez de la tierra y preparado para la luz de la inmortalidad eterna”. Cipriano (250 d.C.) 

Vivir conforme a la palabra de Dios 

Los que dicen conocer de Dios pero buscan que las palabras del Señor se acoplen a su vida, pretendiendo que las cosas se acomoden a su conveniencia y que para esto desfiguren el verdadero significado del evangelio, jamás podrán encontrar paz en su corazón, porque para ellos ha sido más fácil rendirse a los placeres del mundo y a la corriente del mismo, que el seguir a Cristo y caminar en contra de esa corriente; porque esto implica un esfuerzo mayor al morir a sus deseos y comenzar a vivir de acuerdo a las sencillas enseñanzas de Jesús, las cuales, para ellos son difíciles de entender, pues su corazón a sido entregado a los deleites terrenales y así han quedado privados de la verdad (no se puede seguir a Cristo sin antes haber dejado el mundo). Cuando todos rindamos cuentas, Dios pedirá más a aquellos que ya conocían de su Palabra y que no pusieron en práctica lo aprendido; y a aquellos que no conocían, Dios los juzgará mediante la conciencia con la que todos hemos de nacer, por eso es necesario acoplar nuestra vida a la palabras del Señor y no pretender acoplar su palabra a nuestra vida, porque como Jesús mencionó: “ Si queremos ser sus discípulos, tenemos que tomar nuestra cruz cada día y seguirle” (Lucas 9:23); así que todo “cristianismo” fácil y cómodo a la carne, sin renuncia, sin esfuerzo, sin lucha, sin pureza; sin cruz, no te engañes…no es cristianismo”. “Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad”. (1 Timoteo 6:3-5) 


“Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con eso”. (1 Timoteo 6:8) 

Dijo “Diógenes” antiguo sabio del mundo, “preferible es aprender a comer lentejas que adular a los poderosos de este mundo”. Y es que a muchos les cuesta trabajo pensar en vivir humildemente, con un trabajo honesto que si bien no da para tener lujos, si provee lo necesario para vivir dignamente, estando al pendiente de la necesidades de nuestra familia. Lo que la gente ha inculcado en este mundo no agrada al Creador, es hora de dar un salto de fe y ponerse en manos de Dios, confiar plenamente en que él proveerá con Su Mano Generosa, obedecer desinteresadamente sus mandatos y comenzar a vivir para servir a los demás. "Aunque tengan que sufrir aflicción durante un tiempo breve en el mundo, recogerán el fruto inmortal de la resurrección. Por tanto, que no se aflija el que es piadoso si vive en desgracia en los días presentes, pues le esperan tiempos de felicidad”. Segunda de Clemente (150 d.C.) 

“Porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores”. (1 Timoteo 6:10)
Escrito por Pedro Santos