miércoles, 19 de febrero de 2014

¿Con qué limpiará el joven su camino?


Esta es la pregunta más inteligente que podría hacerse un joven o un adolescente antes de llegar a adulto. Obviamente la repuesta a esa pregunta está en las Escrituras:

Salmo 119:9,10
¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra. Con todo mi corazón te he buscado; No me dejes desviarme de tus mandamientos.

Eclesiastés 11:9,10
Alégrate, joven, en tu juventud, y tome placer tu corazón en los días de tu adolescencia; y anda en los caminos de tu corazón y en la vista de tus ojos; pero sabe, que sobre todas estas cosas te juzgará Dios. Quita, pues, de tu corazón el enojo, y aparta de tu carne el mal; porque la adolescencia y la juventud son vanidad.

Eclesiastés 12:1
Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento;

Salmos 25:7
 De los pecados de mi juventud, y de mis rebeliones, no te acuerdes; Conforme a tu misericordia acuérdate de mí, Por tu bondad, oh Jehová.

Salmos 71:5
Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza,  Seguridad mía desde mi juventud.

Proverbios 20:29
La gloria de los jóvenes es su fuerza, Y la hermosura de los ancianos es su vejez.

Tito 2:6
Exhorta asimismo a los jóvenes a que sean prudentes;

Lo que suele pasar por la mente de un adulto

Para un hijo de Dios adulto, (y aún cuando haya crecido en la gracia del Señor), la juventud suele ser la época que más presente está en su mente, la extraña, no por el hecho de volver a ser joven, sino por las decisiones equivocadas que ha tomado a falta de conocimiento; Todos quieren retroceder en el tiempo, todos quieren regresar a la adolescencia o juventud para ajustar algunas decisiones.

Todo adulto estima con mucha certeza que su situación actual es consecuencia de las decisiones tomadas en la juventud.

La adolescencia y la juventud

Tanto la adolescencia como la juventud son etapas duras, que van acompañadas de la frustrante realidad, y que forjan el carácter de la persona; Es durante la adolescencia y la juventud que se forja el “yo” y eso determinará el lugar que ocupará cada persona en el mundo.

La adolescencia es la etapa dolorosa en la que un niño se despega de la niñez para llevarlo a un nivel más responsable e independiente.

El tiempo inicial de la juventud es la adolescencia, tiempo en el que el cuerpo desarrolla grandes cambios físicos y en el que despiertan sensaciones o instintos desconocidos hasta entonces, que comienzan a demandar la atención y a tomar el control del adolescente o joven.

Proverbios 22:15
La necedad está ligada en el corazón del muchacho; Mas la vara de la corrección la alejará de él.

Las Escrituras dicen una gran verdad sobre la adolescencia; Que la necedad es la primera compañera del joven y que lo lleva de la mano apresuradamente. Podemos distinguirlo porque el cuerpo crece más rápido que la mente y se producen ciertos desvaríos en el comportamiento (socialización, integración, modismos, malas conductas, etc).

Por otro lado el mundo, o mejor dicho el sistema mundano, saca provecho de la condición necia de toda persona, por lo que desde temprana edad comienza a formarlo mediante duros tratamientos para insertarlo velozmente en la funcionalidad del sistema; Para ello somete a toda persona desde la niñez hasta la juventud durante 15 a 20 años en una horrenda y fútil preparación estudiantil, para luego usarlo como recurso, exprimiéndolo al máximo hasta que se hace viejo para luego desecharlo, no sin antes haberlo dejado totalmente deshonrado y enfermo; Obviamente todo esto está encubierto y no es algo que el hombre pueda percibir, y esto es así porque le han impuesto desde la niñez el pensamiento que “así es la vida” y para que no sientan el amargo veneno de esto, el sistema disfraza toda esa amargura con entretenimiento, placeres sin sentido y también con religión cristiana.
El concepto de ser adulto según el mundo no es otra cosa que la imposición de un estilo de vida, basado en el dinero y en el excesivo estudio y trabajo, haciendo estimar a cada hombre que debe hacerlo bajo la máscara de un comportamiento social “humanitario”, “ser alguien”, basado en “responsabilidades” sin sentido.

Muy pocos adolescentes pueden percibir por primera vez que algo o alguien está tomando el control sobre su “destino”, la torpeza, la falta de experiencia no le deja apreciar que es o porque son impulsados o llevados en ese ritmo del concepto llamado “futuro”.

Y aunque le duela, sin percibir el dominio, seguirá creciendo estimando que es libre, pensando en que puede hacer lo que quiera y no se dará cuenta que alguien o algo ya ha tomado el control de su naturaleza y ha forjado un camino para su existencia.

Las Escrituras dicen en 1 Jn 5:19 “El mundo entero está bajo el maligno”, lo que significa que ese algo o alguien que toma el control de la vida, control sobre la existencia, le fascina con vanidades, no ve su rostro, no conoce sus intenciones y le engaña diciendo “todo va a estar bien”, “esto es lo que necesitas”, “esto es lo que tienes que hacer”, “tienes que ser alguien”, “así es la vida”; Y esa forma de control, esa manipulación no proviene de los padres, ni de los maestros de la escuela, no son los gobernantes del país, ni los grupos sociales, todos ellos no son más que esclavos y sirvientes ya sometidos y entrenados (ya fascinados).

Ese alguien o algo tiene sus reglas, y muy pocos saben que esas reglas son contrarias a Dios, son contradictorias a lo que dijo el Señor Jesús, pero parece que eso no importa, lo que importa es la corriente del mundo, y eso  determina nuestra conducta, y eso es lo que nos convierte en hombres desobedientes; El espíritu del mundo, el espíritu maligno en cada hombre es lo que le enseña cómo vivir y convivir en la armonía misma de su ser, aunque no le veamos este ha superado nuestra ley natural y ha establecido nuevos parámetros para tener un completo y mejor dominio sobre nosotros.

Efesios 2:2
en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia,

Ese algo o alguien se llama “mundo”, todo lo que nos rodea, todo lo que podamos ver y tocar es el cuerpo mismo de un poder que está dirigiendo con una armonía de gran precisión hacia las tinieblas, hacia al caos, hacia el infierno.

1 Juan 5:19
Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno.
El mundo está bajo el maligno, y es un poder disfrazado que nos tiene fascinados todo el tiempo de nuestra juventud, que cuando somos adultos podemos lamentar (si somos sabios para entenderlo) la cantidad de veces que le hubiéramos podido vencer.

La fascinación del mundo

Pero ¿Qué herramientas usa el mundo?, ¿Cómo funciona?, ¿Cómo es que nos fascina?

[Fascinación. (Del lat. fascinatĭo, -ōnis). f. Engaño o alucinación. / Atracción irresistible.]

La fascinación es la herramienta que usa el mundo para tomar el control del adolescente y del joven, esta es fácil de insertar por la necedad misma que llevamos dentro, pues no nos permite ver lo que está ocultando tras sus maquinaciones.

Un ser inexperto como el adolescente requiere de algún patrón de comportamiento, por lo cual busca a quién seguir, qué hacer, cómo hacerlo. Y sobre quien estime el patrón se producirá un elemento que se añadirá a su carácter, este elemento es la idolatría.

El modismo de indumentarias y vestimentas, modismos de comportamientos (grupos sociales, tribus urbanas, etc), todos estos se transforman en patrones.

Antes estos patrones eran los mismos padres o tutores, pero con el tiempo, el sistema requería la total atención de los tutores para su servicio, por lo cual dejo un método automático que se transforma en niñera y que está basado en la comunicación e interacción con el mismo sistema.
La televisión, los juegos, el Internet, las drogas, el alcohol, el cigarrillo son los verdaderos tutores de la adolescencia y juventud.

Quizás dirán: El cigarrillo o el alcohol son tutores? y la respuesta es sí, porque generan en los que lo usan una cultura, un estilo propio de vida.
La religión como forma de control ¿Y qué pasa con la adolescencia o juventud cristiana perteneciente a las congregaciones?.

Jóvenes cuyos caracteres suelen ser diferentes, un poco más limpios quizás; Habrán o podrán ellos escapar o escapado del sistema?. Pues NO!, el sistema es muy inteligente, tiene trabajando en distintos ámbitos a sus leales siervos

2 Tesalonicenses 2:7
Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio

2 Pedro 2:1-3
Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme.

Introducirán fascinadamente, encubiertamente, errores en las enseñanzas, dañando el desarrollo del hijo de Dios. Pero ¿Cómo se traduce esto con la realidad de la juventud de la congregación?

Muchos jóvenes, en su intento “inocente” de agradar a DIOS y en un intento de quedar bien con el mundo (sociedad a la que pertenecen: amigos, compañeros, club, etc) en cuestiones de moda o gustos nada benéficos (impuestas por el mismo mundo), van en busca de cosas mundanas  disfrazadas de cristianeidad.

Un joven “cristiano” (sea nuevo o  no en el Camino), cuando el mensaje del Señor le toca, éste hace un intento en su corazón por agradar al Señor, por desgracia debida a su necedad, falta de experiencia y con el mundo de sensaciones que lo invaden, el enemigo le ataca de una manera en la que no se da cuenta que realmente le este desagradando al Señor.

Lucas 14:26
Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo.

Lucas 14:33
Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.

La disyuntiva de seguir al Señor abandonándolo todo, genera en el joven o adolescente una confusión irracional, pensando que sólo se trata de una referencia simbólica, no le parece que fuera real o posible hacer lo que el Señor le está pidiendo, con sólo mirar a su alrededor (demás congregantes que siguen al ritmo del mundo) estima que con que tenga la intención de agradar a Dios en su corazón será suficiente.

Su propia naturaleza rechaza al Señor, la rebeldía pega fuerte, su misma juventud es un factor muy importante, todos sabemos por qué, en ésta etapa tan complicada para algunos, de la vida, existen cosas como cambios, confusión, miedos, crecimiento emocional así como una evolución mental (que si no se trata correctamente, puede evolucionar de manera equívoca), y a veces muchos traumas de la infancia salen a flote en ésta etapa de la vida (y otras nacen también).

La cuestión es que todos estos factores son una desventaja para el joven hijo de Dios y son una poderosa ventaja para el enemigo, sobre todo la inestabilidad emocional y corporal del joven (más en los varones que en las mujeres, me refiero a la masturbación).

Otro gran factor que aporta desventaja es el entorno mismo, pues la juventud mundana llena de necedad impulsa y demanda de los jóvenes a mostrar actos “heroicos” o de “valentía” frente a situaciones que llevan a placeres mundanos, tales como fumar, beber, drogarse, fornicar, etc.
Así que grande es la lucha para una congregación que desea mantener victorioso a sus jóvenes.

La clave inicial es aportar mucho conocimiento a la vida Espiritual frágil del joven, hacerlo frío frente a demandas del entorno que los rodea, a ser inteligente para huir y salir airoso de situaciones que lo pondrán en vergüenza delante de su Señor

La influencia del mundo

El enemigo le hará estimar que “estar en el Camino del Señor no significa no poder agradar al mundo siendo un ‘poquito’ como el mundo” es decir, vestir como tal, comunicarse como tal,  escuchar lo que ellos escuchan, consumir lo que ellos consumen o  hacer lo que ellos hacen, etc.

Asimismo, el joven se ve rodeado de pensamientos como “no estimo que esté mal” o “no pienso que este tan mal”, “no veo en qué pueda afectar mi vida espiritual”, o “no veo el pecado (o lo malo) en esto”. Todas éstas son trampas que el enemigo nos pone como una venda en los ojos, para acercarnos a él y, con la más pequeña falta o tropiezo, encadenarnos a su siniestra voluntad.
Todos éstos pensamientos y sentimientos se ven seguidos de actitudes al principio un poco rebeldes, pero al final se vuelven bruscamente notorias.
Una de éstas es el hecho de que empiece a buscar el escuchar música (poniendo un extremo), dando por excusa el hecho de que “no tiene un mal contenido, o no tiene nada de malo”, “no veo que insulte a DIOS” o “no es satánica”.

La respuesta a esto es sencilla:

Gálatas 5:16-24
Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.

1º Pedro 2:11
Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma,

Mateo 12:30
El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama.

Primero: Quitar o anular el pensamiento de que convivimos con tres sistema “los del mundo”, “lo satánico” y “lo de Dios”. Esto no es así, hay solamente dos reinos conviviendo en la tierra, “El Reino de Dios” y “el reino del maligno”; El Reino de Dios es la Iglesia y el reino del maligno es el mundo, ambos reinos son contradictorios, son opuestos, uno está basado en la ley de la carne y el otro está basado en la ley Espiritual de Cristo.

Segundo: No se puede estar en ambos reinos, o salir de uno y entrar a otro a voluntad cuantas veces queramos; Los que son del Reino de Dios tienen en común que han sacrificado la carne con sus pasiones, no son dominados, sino que tienen el dominio de su naturaleza, estén donde estén seguirán regidos por la ley Espiritual, confrontarán luchas en sí mismos y vencerán.
No olvidemos también que el mundo tiene religiones, sistemas humanos que intentan parecerse al Reino de Dios, con el objetivo de controlar las masas, estas también debemos evitar.

Por lo cual, cualquier cosa que tomemos del mundo es contraria a la ley Espiritual (sea música, sea indumentaria, sea cualquier modismo o conductas), no puedo recoger y desparramar, aunque parezca confuso debo entender: Como será posible existir?.

La clave es Sabiduría y autocontrol, el objetivo o el propósito más allá de la existencia actual. Dios no valora mi sacrificio humano por no tocar o evitar el mundo si sabe perfectamente que mi ser está deseando hacerlo, eso es religión, eso es ser hipócrita. Por el contrario Dios valora a quien por naturaleza Espiritual deshecha el mundo por hacer su voluntad, pues aunque luchemos con la carne o tengamos contacto con el mundo no me desviarán del propósito de Dios, el cual también me purifica. Entonces si bien es inevitable tocar el mundo, me limpio con hacer la voluntad de Dios.

Salmos 119:9,10
¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra. Con todo mi corazón te he buscado; No me dejes desviarme de tus mandamientos.

Para ser más claro, daremos un ejemplo:

¿Es bueno asistir a la escuela? La repuesta no es “si” o “no”, sino que debemos considerar y reflexionar acerca de lo siguiente: Asistir a la escuela con todo lo que conlleva esto ¿Afecta el propósito de Dios?, algunos consideran que no, pues suponen que la instrucción y formación que les dan a sus hijos en casa es suficiente (sin importar que en la escuela se encuentren con gente que no está en el mismo sentir) esto es en las escuelas seculares. Pero ¿estarán realmente preparados nuestros hijos (en la edad escolar) para enfrentar a personas con otro tipo de pensamiento y de formación? Otros consideran que las escuelas si afectan el propósito que Dios tiene para Sus hijos, por esa razón prefieren educar a sus hijos en el hogar. (Lo cual consideramos mucho mejor tomando en cuenta que la mayoría de los sistemas educativos se enfocan en cuestiones ajenas a Dios, recomendamos el tratado “La Educación de los hijos”)

Entonces, también, alguno dirá “no es malo aprender música” si la uso con “buenos” propósitos (o sea tocar instrumentos musicales en la congregación estimando que esto agrada a Dios). Pues este es un pensamiento equivocado, porque primeramente tengo que considerar sí acaso la música agrada al Señor, la repuesta es obvia: “NO”, el Señor no se regocija en la música del instrumento, quien diga eso es un mentiroso, puesto que la música no es espiritual, sino física; Lo que estamos diciendo es que al Señor Jesús no se le agrada con música sino con obediencia a sus mandamientos (Jn 14:15), Jesús NO dijo “si me aman compongan música”, sino que si le aman, “cumplan sus mandamientos”, y en los mandamientos jamás dice “tocarás música para mí”, la forma de agradar a Dios es viviendo una genuina vida cristiana, esa es la verdadera adoración Espiritual, viviendo experiencias cristianas a cada momento (oración, lectura, meditación, disciplina, amor al prójimo, evangelización) entonces el cristiano tendrá motivos para alabar y en tal caso la música es una herramienta humana que acompaña la alabanza.

Dicho de otro modo, el Señor no se agradará de cuan bueno seas tocando la guitarra, o cuan buena sea tu voz, sino de lo que haya en tu corazón para adorar con tus hechos y con tu vida. No puedes llamar “don de Dios” al hecho de tocar un instrumento, eso no es bíblico, no es Espiritual, tocar un instrumento es solo una habilidad humana, debo llamar “don de Dios” al hecho de hacer salmos y cánticos espirituales basado en hechos reales, sucesos experimentados qué verdaderamente glorifiquen a Dios, lo cual significa que para que eso ocurra debo tener en abundancia la Palabra del Señor en mi interior. (y eso no se enseña en escuelas)

Sepan que el rey David antes de componer salmos y tocar instrumentos primeramente vivió las experiencias, mató leones, mató osos (1 Sa 17:34-35), mató gigantes (1 Sa 17), venció ejércitos, fue rey, fue juez, fue un hombre conforme al corazón de Dios (1 Sa 13:14) y en todas estas cosas jamás le faltó oración o súplicas a Dios y esto se ve claramente en el libro de los salmos.

Recuerden lo que dijo el Señor Jesús

Juan 4:23,24
Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren

Colosenses 3:16
La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales.

Así que antes de impulsar a los jóvenes a tocar algún instrumento (sobre todo en la congregación) se debe impulsarlos (por no decir obligarlos) a comer de las Escrituras, a llenarse del conocimiento de Dios, a orar, a expresarse correctamente, para que su adoración sea verdadera y con su habilidad pueda tocar la música que acompañará esa adoración. (Esto necesita de tiempo completo, en casa y fuera de ella. En la escuela se perdería valiosas horas)

La influencia de los padres

A propósito de influencias, otro punto a destacar, es el ideal equivocado que mantienen los padres cristianos de influenciar a los hijos a realizar carreras profesionales, terminar los estudios, cumplir metas, a estimar las alternativas de mejor desarrollo propuestas por el sistema; Estiman que es posible ser “hijo de Dios” y a su vez “un profesional destacado”; Valoran el hecho de que es posible “vivir bien con las reglas del mundo siendo hijo de Dios”; Esto no es posible, no se puede servir a dos señores, no se puede realizar una carrera sin tener en la mente la meta de usarlos para el beneficios de obtención de bienes, reconocimiento, buen estilo de vida, fama, popularidad, etc.., no puedes adquirir los conocimientos del mundo sin filtrar al mismo tiempo las pasiones, los anhelos, la codicia, que estos generan. Si tomas de los frutos del mundo te gustará su sabor, te esclavizará a comerlos continuamente, pues generan una adición a la clase de vida que tiene el mundo (por eso estamos como estamos, o somos como somos), de la cual será aún más difícil de llevarlos al Señor (porque es clase de vida es difícil de mezclar con una autentica vida en Dios), pues una mente viciada se siente a gusto con el sistema y desprecia el camino del Señor.

Se pierde mucho tiempo en los estudio y en carreras profesionales y es un gran desafío, aletarga el desarrollo Espiritual del joven y es posible que se pierda en el afán en el que lo han sometido. Como quisiera que con la misma ambición con la que los padres quieren que sus hijos estudien para que su vida sea más fácil, lo hicieran para que sus hijos se mantengan en el camino del Señor.

Antes de influenciarlos a desafíos mundanos, es necesario brindarles los frutos Espirituales, enseñarles de quién dependen todas las cosas, cuales son los objetivos de una vida en Cristo.

Una mente sazonada con el conocimiento del Señor, tiene otras perspectivas, aumentan la visibilidad, desarrollan nuevos caracteres, nuevas expectativas, se libran del mundo y su sistema, trabajaran aprovechando el tiempo, serán útiles para el Señor cuando los llame. Con este criterio formado en el joven, se podrá de acuerdo a su capacidad alentarlo a escoger una carrera apropiada siempre y cuando no sea muy sacrificado, considerando que se tenga los recursos necesarios para que lo logre, aunque expreso que esto no es para todos. (La educación es cara)

Volviendo a: ¿Con qué limpiará el joven su camino?; Expresa de forma generalizada que es imposible pasar de joven a adulto sin tocar el mundo, sin ensuciarse o cometer errores o dejar secuelas y heridas a posteriores. ¿Cómo será posible ayudarles?. No podemos obligarlos a saltar a una piscina si no saben nadar, no sabrán nadar si no les enseñamos, no aprenderán sin entrar en la piscina, no estarán seguros sino estamos a su lado hasta que lo logren por sus propios medios.

Entonces ¿cómo ayudamos a los jóvenes?. Al respecto halle una herramienta más

1 Corintios 10:23
Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica.

1 Corintios 6:12
Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna.
La astucia, la inteligencia y la sagacidad del joven se verán exaltada cuando use esta herramienta, usar lo que conviene, tomar lo que edifica, y no dejarse dominar por nada.

La influencia de las religiones e instituciones humanas

En el ámbito de las congregaciones, debemos cuidar a nuestros jóvenes de caer en manos de los que comercializan con el evangelio. No entreguemos nuestros jóvenes a instituciones humanas con el fin de editar “música cristiana” y venderla, o estudiar teología para tener un “título de pastor” y autorizarlos a mendigar dinero mediante el cobro de diezmos y ofrendas.

Hay una gran cantidad de instituciones humanas que se hacen llamar “cristianas”, cuando en realidad no son más que gente del mundo disfrazada de predicadores de la palabra de Dios, falsos maestros o como también los llama las Escritura (falsos disfrazados de ángeles de luz). Por desgracia, puede que esas personas no sepan de su error (tanto músicos, predicadores u oyentes). Algunos de esos grupos están conscientes de su rebeldía, pero sus mentes están cauterizadas debido al amor a las cosas del mundo, encerrados en su estilo tanto de música y doctrinas como a veces de vida, y es el mismo pensamiento que infecta al joven oyente.

Hablamos tanto de la música porque esto es lo que más afecta a los jóvenes de las congregaciones actuales, pues a falta de lectura, de exhortación, de disciplina Espiritual, se abren a campo abierto a la música cristiana considerando que este es el objetivo del evangelio. Y son fáciles de atrapar porque la música evoca emociones, sentimientos o sensaciones (a veces carnales), generan ídolos humanos, cosas que no son correctas, ven o estiman a quienes las interpretan ejemplos de vida, sin analizar los contenidos, sin analizar las vidas de dichos músicos, dejándose llevar por las apariencias.

1 Samuel 16:7
Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.

El corazón del joven, es lo que debemos cuidar, enseñarles a limpiarse, evitar las influencias, la rebeldía de la que no se dan cuenta.

Frente al mundo

Es en la adolescencia y en la juventud cuando el enemigo toma lugar en la vida del joven, sin que éste se dé cuenta, encadenándolo de una manera sutil que, por su mismo desconocimiento de la palabra, ignora.

Es aquí donde debemos recordar lo que las Escrituras declaran de que “el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz” (2 Co 11:14).

Lo que debemos comprender es que el mundo genera en todo joven una suspicacia (tendencia a la desconfianza), El joven empieza a sufrir una cauterización de su mente, haciéndole estimar que él tiene la razón y que las demás personas (o hermanos) “no lo entienden” o “están fuera de tiempo o moda, u onda”. Gran parte de esos pensares, es también la influencia de gente que está a su entorno “no cristiana” o “casi cristianos” (estos últimos son jóvenes de la misma congregación que están desfasados de la verdad). Comentarios como “¿Y qué hay de malo en ello?”, “¡No exageres!” o comparaciones con otras personas “cristianas” conocidas también por ellas, diciendo que esas personas que se dicen ser cristianas también hacen esas cosas y su vida espiritual no cambia.

La televisión también es un factor, uno MUY importante; Hay que enfatizar que, en sí, la televisión es mala, y aún en la programación televisiva “cristiana” se ven pésimas influencias, ya que en programas para jóvenes se ve a los conductores con la misma apariencia mundana, y esto confunde a jóvenes nuevos, o con poca relación con Dios, haciéndoles caer. A veces dichos conductores tienen apariencias idénticas a conductores de programas seculares de gran rating.

Otra manera de contaminación es por las amistades con las que se ven vinculados por el mismo entorno (escuela, club, barrio, etc)
La juventud del mundo esta avocada a entregarse a placeres, a disfrutar de aquello que llaman “libertinaje”, la astucia y la sagacidad de estos superan ampliamente al joven hijo de padres cristianos.

Lucas 16:8
Y alabó el amo al mayordomo malo por haber hecho sagazmente; porque los hijos de este siglo son más sagaces en el trato con sus semejantes que los hijos de luz.

Así que sobre esto no hay más remedio que evitar entornos inapropiados (sobre todo en la adolescencia), no prohibiendo, sino filtrando los entornos, prefiriendo aquellos que generen un adiestramiento en lo deportivo, o comunicativo, o laboral, teniendo siempre en cuenta que estas cosas se consideren en lo posible lícitas y no competitivas, no que exalten la habilidad del hombre.

Fortalecer su vocabulario, ampliarlo en su expresión para evitar los insultos y las “malas palabras”

Hoy en día los padres cristianos se hacen a la idea que si su hijo cristiano es fuerte puede volcar a otros amigos al evangelio, penosamente la realidad muestra que ante la ineficacia del joven (por falta de conocimiento y experiencia) no logrará transformar la vida de algún amigo mundano, sino que ocurre al revés, un joven cristiano se convierte en un joven cristiano mundano.

El contacto con los del mundo no es el problema real, lo real son las actividades a las que se dedican y a las cuales quieren hacer participes a todo el entorno para generar una unidad en común. Son estas actividades las que fascinan a los jóvenes, el hecho de ser invitado a fiestas, lugares, hacer, oír o conversar cosas no cristianas (oír música, o tener conversaciones).

Un ejemplo de ello, puede ser desde el inicio de una “inocente” conversación (que en algún momento convergerá a algo malo, puede ser groserías, insultos, sexo, etc), hasta a una invitación a una disco, a tomar, etc.

Cuando el joven está solo, frente a la compañía de una persona o varios jóvenes no cristianos, su situación es similar a la de un cordero recién nacido (debido a la falta de conocimientos bíblicos) en medio de una jauría de zorros, astutos y hambrientos. Esta es una situación grave porque el joven se encuentra desprotegido en conocimientos y muy vulnerable espiritualmente. 

El joven puede encontrarse conversando, hasta cierto punto “sanamente” con su(s) amigo(s) y en un cierto punto de la conversación, ser invitado a, digamos, escuchar una canción (caso leve) pero luego impulsado a bailar, tomar, ir a una disco (casos muy graves), o hacer otra cosa aberrante o que pueda ensuciarlo, avergonzarlo, contaminarlo o aun condenarlo a ser apartado de Dios.

Un poquito de luz podría llevar al muchacho a preguntarse ante tal invitación, “si ellos saben que soy “cristiano”, ¿por qué me ofrecen esto?; Si esto fuera posible, es ahí donde él tiene la fuerza de voluntad para decir “No” (aunque sea muy difícil decirlo) y considerar que ese entorno no es el apropiado para él, por la simple razón de que no respetan sus convicciones; Pero sí es muy “necio” espiritualmente no verá la contrariedad y será arrastrado por el entorno, es en ese justo momento cuando las legiones satánicas hacen su presentación, a veces no muy notoriamente, otras sí. La plática podría ser así.  (Amigo, será denotado por letra A, Joven por J).

A: “¿Por qué no?”.
J: “Porque soy “cristiano””.
A: “¿Y qué tiene que ver?”.
J: “Pues porque está mal, y no debo”.
A: “¿Y por qué no? Yo no le veo lo malo.”.
Y es ahí donde viene un “Crack” a la cabeza del joven, seguido por la pregunta en su mente “Es verdad, ¿por qué no?”, es una bomba de gran tamaño que le ataca y lo peor es que no se encuentra protegido, ni tiene el arma de la Palabra (suficientemente instruidas) para contrarrestar a las huestes satánicas.

Pero un joven formado plenamente en la Palabra recordará las escrituras, expresiones tales como:

Salmos 1:1-6
Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará. No así los malos, Que son como el tamo que arrebata el viento. Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio, Ni los pecadores en la congregación de los justos. Porque Jehová conoce el camino de los justos; Mas la senda de los malos perecerá.

Proverbios 3:1-7
Hijo mío, no te olvides de mi ley, Y tu corazón guarde mis mandamientos; Porque largura de días y años de vida Y paz te aumentarán. Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; Átalas a tu cuello, Escríbelas en la tabla de tu corazón;  Y hallarás gracia y buena opinión Ante los ojos de Dios y de los hombres. Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal;

Considero que un joven bien formado, pueda salir airoso, y aún generar una especie de respeto debido a la sabiduría con la que contrarresta las preguntas del entorno asociado.

Además el mismo joven se dará cuenta sí sus amigos le respetan en sus ideales o aun le desechan, en este último caso sabrá automáticamente que no son sus amigos. Si así no fuera la misma necedad le llevará al joven a preguntarse con gran titubeo, “¿Qué dirán de mí?” (Que es un arma maestra del enemigo) y caiga en hacer lo malo. Cuántos han cedido al primer cigarrillo? A la primera copa de bebida alcohólica ofrecida?, Cuantos han dicho NO?.

Hay que enseñarles a nuestros jóvenes a saber discernir a las personas y espíritus, pero para ello se necesita estar firmes en la lectura y en la oración. El único remedio en éste caso es orar por esas personas, pero, de nuevo, volvemos al problema de la debilidad de la oración en esa persona.

Por último la llave para salir victorioso es:

2 Timoteo 2:22
Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor.

1 Corintios 6:18
Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca.

1 Timoteo 6:8-11
Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto.  Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores. Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre.

Aunque suene poco valiente esta es la llave: HUIR
Huir no es salir corriendo, no es esconderse, Huir es “NO te dejes atrapar”

Todo el tiempo de la juventud, el joven es como la gacela perseguida por el cazador, el concepto de valentía es contradictorio para el mundo, pues llaman cobarde al que con miedo ha salido airoso, cuando a la verdad es al revés, no es la falta de miedo lo que hace al hombre valiente, sino la seguridad que tenga para enfrentarse a aquellos que los otros temen, y esa seguridad está basada en el conocimiento y temor de Dios.

El joven José huyo de la mujer de Potifar, por las convicciones referentes a su Dios. (Ge 39)

El joven David enfrento con seguridad a Goliat por el respaldo que tenía en Dios. (1 Sa 17)

El joven Daniel propuso en su corazón no contaminarse (Dn 1:8)

No podemos evitar o prohibir que nuestros jóvenes tocar el mundo, pero si podemos fortalecer su conocimiento, aumentar su temor a Dios, considerarlos respaldados y asegurados.

Después de esto solo nos queda esperar con oración a que pasen ese valle y aún estén en el Camino.

1º Timoteo 4:12,13

Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza. Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza.

extraído de http://apoyobiblico.blogspot.mx/