lunes, 15 de septiembre de 2014

“Al que venciere”


Esta mañana veremos un poco el libro de Apocalipsis para buscar una de las cosas que Jesús habló, cosas que él habló directamente al apóstol Juan cuando estaba en la isla. Él registró mensajes para entregarlos a las iglesias. Se trataba de mensajes de Cristo a sus iglesias. Vamos a estudiar algunos detalles en torno al capítulo dos de este libro. Escribe al ángel de la iglesia en Éfeso: El que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro, dice esto: Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos; y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado. Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido. Pero tienes esto, que aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios. (Apocalipsis 2:1-7)

Hablaremos básicamente al respecto de la victoria a la que Cristo nos exhorta. Él puso aquella responsabilidad sobre nosotros y  sobre él mismo, llamándonos a alcanzar esa victoria. Cristo nos proveyó el medio para volvernos a Dios, Él nos dio el camino cuando tomó las llaves de la muerte y del infierno y nos libertó de este mundo, ofreciéndonos esperanza para vida eterna. Vino a ser luz venciendo al mal y ahora es nuestra oportunidad de vencer. Existen muchas batallas que enfrentamos, son todas esas cosas en contra de las cuales luchamos a diario y que no se alinean a la Voluntad de Dios. La victoria es para aquellos que no se rinden y que deciden vencer todo aquello.

Pensé mucho al respecto  y creo que no se trata de algo fácil, tenemos libre albedrío, la decisión de escoger y decidir qué camino tomar. Los ángeles poseyeron el paraíso, ellos también pueden tomar decisiones y es por eso que Satanás siendo aun uno de los ángeles, se levantó en rebelión contra Dios. Nosotros no tomamos en cuenta eso, pensamos que iremos al paraíso y todos estaremos felices y que allí todo será maravilloso. Sabemos que Dios nos creó en el principio como almas vivientes,  hechas para vivir por siempre, no fuimos creados para ser destruidos, sino creados como un alma viviente para vivir eternamente, las personas que van al infierno, tomaron sus propias decisiones, ellos quisieron seguir a Satanás y estar en tinieblas. Ellos estarán allí para siempre con su señor (en el infierno) y las personas que escogieron seguir a Cristo, estarán para siempre con Su Señor (en el cielo).

La única forma de dejar las tinieblas es ir a hacia la luz por medio de Su gracia, La gracia de Dios, quien muestra Su misericordia para con la humanidad dañada, dando la oportunidad para regresar a Él. A Satanás nunca le fue dada la oportunidad de la gracia, Él no sabe qué significa la gracia, porque Dios nunca le ofreció misericordia (después de su transgresión), Él recibió el juicio o sentencia porque escogió rebelarse contra Dios y escogió su camino, después de eso nunca hubo oportunidad para el arrepentimiento. Pero el hombre es privilegiado por esa oportunidad que Dios le da para arrepentirse. No se trata de una opción que nosotros tenemos, es una responsabilidad, una preciosa oferta de Dios. Las personas escuchan la palabra  “arrepentimiento” y se levantan diciendo: “No me gusta” y entonces rechazan la oferta de Dios. La oferta de Dios es: “arrepiéntanse o mueran”. Por eso se trata de la más preciosa oferta, y que Gloriosa oferta es poder regresar con Dios y estar con Él en el cielo. Cuando morimos, continuaremos siendo quienes somos, conservamos nuestra identidad, la Biblia dice que seremos revestidos sólo de un cuerpo (no de alma), que habrá un lugar donde no existirá pecado o rebelión contra Dios, todo será glorioso, por eso no nos convertiremos en ladrones cuando lleguemos allí, continuaremos siendo quienes somos. Es por esa razón que la presión y la prueba vienen hacia nosotros, esa es la causa de las cosas contra las que luchamos, por eso son tan difíciles de vencer, porque estamos siendo probados y ejercitados, para ver si seremos verdaderos, como Jesús dice: “Quien viene en pos de mí, niéguese a sí mismo tome su cruz, rechazando a su padre, su madre, su esposa hijos sus posesiones y aun su propia vida”, porque si amamos más cualquiera de las cosas (terrenales) antes mencionadas que a Dios, no vamos a encajar allá, porque si cualquier cosa nos hace intentar voltear hacia atrás, no podremos llegar ante su presencia. Es por eso que pasamos por todas esas pruebas y es por eso que Dios permite que Satanás nos ponga todos los obstáculos o nos ofrezca todos los deleites en esta vida (tentándonos), para probar si nosotros como hombres permaneceremos fieles sin importar qué acontezca. Aun cuando nos sean quitad@s: posesiones, hijos, haga que nuestra mujer nos abandone, haga que nuestros amigos vengan hacia nosotros como jóvenes orgullosos queriéndonos enseñar lecciones (mostrándonos con sus argumentos mundanos que no es bueno seguir a Dios), cuando el mundo repruebe todo lo que hacemos, etc. Probando así su fidelidad al Señor; de esa manera Dios dirá: “ESE ES EL TIPO DE HOMBRE QUE ENTRARÁ EN EL CIELO”, “ese es el que estará allá”, ¡porque ellos pertenecen a los cielos, porque ellos quieren estar allí, quieren regresar a donde pertenecen, rechazando cualquier cosa en este mundo para ser parte de mí Reino!, ¡Que gloriosa cosa es vencer al mundo! De esto se tratan todas las tentaciones. El mundo quiere derrumbarnos para que desistamos de nuestro Dios. Ellos intentan conquistar nuestra atención y simpatía por medio de aquello que nos separe de Dios. Ellos nos van a intentar relajar diciendo: “todo está bien, puedes quedarte feliz en tu iglesia, puedes descansar ahí, puedes dormir como un buen miembro de la iglesia”, ¡pero muchos de ustedes hacen lo mismo (puedes pensar)!, ¡todo lo que tengo que hacer es seguir con todos los que están yendo sobre ese propósito!. Ese pensamiento te llevará a la derrota, tú tienes que vencer a este mundo, tienes que vencer las tentaciones y podemos hacerlo si no nos esforzamos.

Una persona aquí llamada Roberto habló varias veces diciendo: todo lo que quiero es estar tranquilo, todo lo que yo quiero es sólo pasarla bien (sin problemas), llevar la fiesta en paz, en toda mi vida hubo batallas y luchas y mucho más, yo vine del mundo y ahora quiero entrar en una iglesia y estar con ellos. Es todo lo que quiero !Solo pasarla bien! , todo lo que quiero es estar allí, solo encajar y ser una buena persona en la iglesia.

Cuando él intentó participar con las iglesias menonitas, decía: Mantendré mi boca cerrada para que todo esté bien.

Y yo le expliqué diciendo: Roberto, usted no puede hacer eso, simplemente no puede hacer eso, estamos en una batalla, una guerra espiritual, o vas a escalar el monte o vas a descender directamente por el mismo, no puedes quedarte parado.

Existen algunas personas que parece que apenas y quieren andar, pero solamente existen dos caminos ¡Uno es caminar hacia la montaña u otra es deslizarse para abajo! ¡No puedes andar solamente sin luchas como algunas personas que están entrenadas para evitar las luchas! Dicen cosas ciertas, hacen solo algunas cosas buenas, pero tiene una religión sin luchas.

Nosotros estamos en guerra y esa guerra es por nuestras almas, Y nosotros seremos probados en lo profundo de nuestro ser, para saber si seremos fieles al Él. Seremos probados con las mismas cosas para ver si al sentirnos cómodos, desistiremos de obedecer a Dios para descansar en este mundo o seremos presionados para alcanzar el Reino de Dios. No hay lugar para quien quiera evitar luchas, Roberto intentó evitar sus luchas y procuró una salida, esa salida es la muerte, y el salió. Él está muerto espiritualmente hablando.

Hay solamente dos caminos, uno estrecho, apretado, duro y difícil donde seremos probados y curtidos; el otro es simplemente un camino espacioso por donde la mayoría pasa, como peces muertos flotando rio abajo; ese es el modo de vida de quienes quieren flotar (evitar la lucha). La muerte es la que hunde, las palabras de Jesús son para los que queremos vencer e ir contra la corriente. Tenemos que vencer o vamos a tener el deseo de buscar un descanso en esta tierra o procurar una garantía simplemente descansando en las promesas de Cristo, sin aceptar sus condiciones, pienso que eso mismo es una de las cosas más peligrosas que va a ser la causa de la condenación de muchos (agarrar las promesas de Cristo pero no obedecerle). Sin embargo, la única promesa es la que Cristo ofrece al que es fiel. Él dice: “Al que venciere yo daré” Y esa es la única promesa que tenemos, es nuestra salvación. Pero si estamos descansando en una promesa, confiado que somos salvos (hasta el cielo), estamos confiados en algo que no va a pasar la prueba delante de Dios, algo que no ayuda a vencer a Satanás.

No debemos vivir con miedo pensando que iremos al infierno. Tenemos que ser fieles porque nuestra confianza está en el Señor, está en Cristo, pero no olvidemos que estamos en guerra. No vamos s ser egoístas muriendo de miedo por mi nuestra propia salvación, no vamos a desviarnos por eso o desistir por eso y perderlo todo. Jesús dijo: “Ese es el camino, anda en él”. Mi responsabilidad es quedarme en ese camino. Mi miedo es conducirme y mantenerme en este camino y no adormecerme a lo largo del camino. Las palabras de Jesús son ¡el que venciere será salvo! En mateo 25 está escrito: Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes.  A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos.

Tú y yo somos sus siervos, él nos llamó para salir de este mundo. Su llamado para nosotros no es permanecer aquí, oímos su voz, nos levantamos y escogemos seguirlo. Él nos escogió. El escogió al mundo entero y nos dio una oportunidad de oír su voz  y nosotros oímos y comenzamos a seguirlo (pero no todos le quieren escuchar)... Así él nos dio la libertad de Satanás y de este mundo y entonces partió para su país distante. Hay una canción que conocemos:

Nosotros no vimos su faz, ni oímos sus palabras y sus enseñanzas cuando él estaba en la tierra. Yo amo a esos hombres, esos apóstoles que caminaron con Él, hablaron con Él. Ellos realmente estuvieron con Cristo! Hablaron con Cristo! Juan muchas veces descubrió su cabeza y se acostó sobre su Pecho! Él Lo amó! Y él Lo oía! Él estaba allá! No podemos entender como era eso! Él partió para su país distante!...

La Biblia dice: bienaventurados aquellos que  aun sin ver tuvieron fe y permanecieron fieles a él. No importó el costo, No importa lo que hayamos dejado. No importa lo que venga sobre nosotros y que intente alejar nuestro corazón de la verdad, seamos fieles.

Jesús dio a cada hombre ciertas responsabilidades y partió. Él no va a estar diciéndonos en todo momento qué paso tenemos que dar o qué decisión debemos tomar en cada situación (Cristo no es una niñera). No se trata de eso. Se trata de asumir nuestras responsabilidades, de probarnos a sí mismos, ser fieles para ser dignos; Él nos concedió algunas cosas pequeñas para que nos responsabilicemos por ellas. Él no nos puso como reyes de una ciudad, Él solo nos hizo sus hijos, o una hija o una esposa, o un padre, Él nos dio una vida para que seamos fieles a Él. Y luego partió dejando una responsabilidad en nuestras manos para ver ¿qué vamos a hacer con aquello que Él nos dejó? o ¿qué vamos a hacer con esa vida que Él nos dio?, ¿qué vamos a hacer con todo eso?, ¿Vamos a desperdiciarla?, ¿Vamos a gastar todo el tiempo haciendo nuestra vida perfecta en este mundo? o ¿vamos a tomar los talentos que nos dejó y seremos fieles, sabiendo que esa es nuestra responsabilidad?

Todos están esperando a Dios y nosotros somos los únicos que podemos tomar las decisiones para ser responsables. Es necesario que aprendamos a tomar decisiones responsables. Estoy hablando al respecto de ser hallados fieles en cualquier posición en la que nos tocó estar.  Y a veces eso significa sólo estar callados y ser hallados fieles (ojala y callareis y esto les fuese sabiduría dijo el justo Job). ¿Usted tuvo problemas cuando era joven?, ¿No aprendió a ser obediente? Solo quédese callado y pruébese a sí mismo siendo responsable y fiel. Sea fiel en las pequeñas cosas, obediente como Gedeón, quien  tenía como responsabilidad trillar el trigo en el lagar y después de tener todo hecho, de ser fiel en su responsabilidad, los ángeles hablaban con él. Dios quiere identificarlo como alguien que pueda usar (como a Saúl buscando lo asnos de Cis); prácticamente todos los hombres en la Biblia eran jóvenes comunes y corrientes. David era un pastor de ovejas, fiel a la responsabilidad que tenía, si usted no puede ser fiel en las pequeñas cosas, ¿cómo Dios va a poder confiarle en cualquier otra cosa mayor?, Si usted no puede ser fiel en las cosas pequeñas  que están en sus manos, en su carne, en su sangre, ¿Cómo Dios podrá confiarle algo espiritual? Él no puede. Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos. Asimismo el que había recibido dos, ganó también otros dos. Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor. Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos. Mateo 25:16-19.

Se sabe que, generalmente cuando comenzamos un nuevo proyecto o un nuevo trabajo, tenemos la mirada puesta en el objetivo y nos entregamos a nuestro trabajo y a la batalla y vamos animándonos prosiguiendo y ensuciando nuestras manos (trabajando). Después de un tiempo queremos ver el resultado y nos preguntamos: ¿Qué pasa? No importa lo que hagamos, no importa cuán grande fue el ánimo con el que comenzamos al principio, después de algunos días las cosas ya no son divertidas como lo eran al principio. Tú puedes tomar un helado todos los días, pero después de un tiempo eso se convertirá en una obligación, en algo tedioso y aburrido. Así es como las cosas funcionan en este mundo, todo se convierte en una costumbre. Tienes que continuar siendo fiel sea cual fuere la situación. Él dio sus talentos y después de mucho tiempo regresará, como el hombre de la parábola regresó.

Después de mucho tiempo, significa que ellos tuvieron mucho tiempo para desistir; ¿Estamos pensamos que las batallas tardan demasiado, que las pruebas tardan más, que las tentaciones y pruebas son demasiadas? El propósito es que seamos hallados fieles.

Dios permite que vengan esas cosas sobre nuestras vidas ¡para probarnos! Para que seamos moldeados y para saber si vamos a ser fieles ¡Aprendamos a ser fiel en las pequeñas cosas! y Dios podrá confiarnos algo mayor. Llegara el día de dar cuentas, en que el Señor como a aquellos siervos pedirá cuentas. No sabemos qué significa eso con exactitud, ni todos los detalles; pero en Corintios dice que las obras serán pasadas por el fuego (1 Cor. 3:13), todo lo que hicimos en esta vida será pasado por el fuego en el día del juicio. Todo hombre estará delante de Dios y será pasado por fuego.  Y todo lo que no sea acepto por Dios, será completamente destruido por el fuego. Porque en el cielo, habrá oro, habrá perlas y sólo cosas buenas, sólo cosas que fueron pasadas por pruebas y no habrá nada de la carne ni de sangre, pues serán quemados. Sólo los que vencieren estarán allá, lo que el fuego no pueda consumir, eso estará allí, eso es todo. Todo será probado por fuego y toda obra de los hombres será pasada por fuego. Dice en las escrituras: Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego. Corintios 3:11-15.

Eso es lo que significa que todo lo que tenemos y hacemos, pasará por el fuego. Por eso hoy, el fuego nos prueba una y otra vez, y las cosas que vienen a nuestras vidas son probadas. Todo pasara por el fuego, Un versículo dice: “él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego… No podemos entender los detalles, ni todo lo que el versículo dice, pero creemos que se completa con lo que dice Jesús: No pienses que puede ser salvo sin hacer nada; Sólo el que venciere será salvo. Aun  podemos vencer. Podemos pertenecer al paraíso. Él irá y nos pondrá a todos juntos y nos pasará por el fuego.

Continuando con el versículo: Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos. Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos. Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; Mateo: 20-24.

 Aquí tenemos algo interesante. Existen personas que pueden tomar un sólo verso para refutar lo que la Biblia claramente nos muestra en 10 versos diferentes. Toman un versículo en el que ponen toda su esperanza, rechazando todas las verdades claras expuestas en otros pasajes y colocando toda su confianza en un verso sacado de contexto. Este ejemplo usan, utilizando un  versículo que erróneamente se malentiende, pensando que no importa la forma en la que vives (o lo que hagas), y que sea como sea serás salvo aunque tus obras pasen por el fuego, al final, si sigues este tipo de pensamiento de derrota, perderás la recompensa…. Pero vamos a prestar atención a lo que Jesús nos habla en este pasaje, no permitamos que un solo versículo destruya nuestra alma, no permitamos que un versículo fuera de contexto sea la base teológica de nuestra vida: Por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo. Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, (Usted piensa que este siervo está siendo salvo del fuego eterno aquí) sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí, Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos. Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes. Mateo 25:25-30.

¿Vamos a tirara la basura todo aquello que Jesús dijo para afirmar equivocadamente que aquel hombre (siervo infiel) venció?

Una de las cosas que aprendemos con respecto a todo lo que Jesús enseñó, es  que si tiráramos a la basura lo que Él enseñó, he ahí que podemos encontrar algo para comenzar una teología, porque existen versos que puedan apoyarla (excusas para no tomar la cruz) la base de muchas doctrinas de derrota es refutar la enseñanzas claras y directas de Jesús. Eso es lo que hace un abogado, procurar una salida en la ley para justificar algo.

Cuando comencé a predicar fui de puerta en puerta a partir de la próxima puerta de nuestra casa y recorría todas las cuadras en toda la ciudad. Llegaba hablando sobre Jesús, y rápidamente encontraba algunos que empezaban a defender sus teologías que a simple vista parecían realmente buenas. Por ejemplo:

  "Yo necesito ser bautizado, nacer de nuevo y ser renovado" o "Tengo que ser parte de una iglesia y así pasar por todo"  Y después de llegar a casa después de llevarme con casi todo tipo de teologías, doblé mis rodillas y abrí mi Biblia y clame: ¡Señor muéstrame la verdad!

La verdad es que la victoria será para el que venciere ¡aquel que fuere fiel! No aquel que haya hecho una oración una vez y ya ser salvo. Lo que necesitamos es ser guiados en aquello que no entendemos sobre la Biblia; pero aquello que tenemos entendido, es lo que debemos poner en práctica, de esa manera el Señor dirá a sus siervos: Bien hecho buen siervo y fiel, eso es todo lo que quiero oír. No me importa el oro o las perlas, todo lo que quiero oír en el día del juicio es Buen siervo y fiel, ¡Todo! lo que recorrimos, todo lo que tuvimos que dejar, las pruebas, tentaciones, nada realmente importa. Ninguna cosa de esta vida tendrá valor comparable con lo que Jesús dice: Bien hecho, buen siervo y fiel. Lo contrario de eso es un mal siervo y negligente, aquel que sabía lo que tenía, y sabía lo que tenía que hacer y lo mejor decidió enterrarlo; aquel que pensó: ¡va a hacer muy difícil!, y ¡Consideró la tentación muy grande!, ¡Se rindió y descanso!, se preocupó de los cuidados de esta vida y dejo la palabra de Dios, abandonando también la luz de vida, ¡Consiguió desenvolver buenos negocios! “Mal y negligente siervo”. ¿Por qué no permaneciste atento?, ¿Por qué no te levantaste contra aquello que tenías que atender con responsabilidad? Usted sabía que se trataba de algo importante, y que era peligroso desatender; tal vez usted es inconstante, sólo queriendo evitar la batalla, tal vez usted pensó que no era tan trascendente y solamente consideró que todo estaba bien y que usted está bien.  El fuego vendrá y probará que no es salvo, siervo malo y negligente. Vamos a regresar un poco a ese malo y negligente siervo, vamos a Apocalipsis: El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte. Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones, Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra. He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona. Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo. Apocalipsis 2:7, 11,26 y 3:10-12

¿Qué es lo que está diciendo a las iglesias? O más bien ¿qué nos está diciendo a nosotros? Al que venciere a este mundo, ¡al que venciere a Satanás!, ¿conseguiremos esto?... ¿No? Él dice que  nos va a guardar, pero si tú no haces tú parte, el no hará la suya. La responsabilidad no es sobre cómo Él nos va a guardar (el cumplirá si somos fieles), más bien se trata de nuestra responsabilidad, nuestro talento, de cómo vamos a usarlo. El talento que él nos dio es nuestro, ¡Dios nos lo dio!, el poder y habilidad que tenemos, Dios nos lo dio, ¡Se trata de lo que haremos con lo que Dios nos ha dado, ¡No se trata de que creamos en  nosotros mismos!, Tenemos responsabilidad por causa de lo que se nos fue dado. Eso vence cualquier argumento mundano y teológico.

 Todo lo que tenemos viene de Dios ¡Toda nuestra esperanza es hacia esa misma responsabilidad que viene de Dios “El que venciere”  sabe que en esta misma vida, trabajamos ,tenemos días malos ,y todo puede estar mal.

Tenemos un trabajo, vendrá el jefe y nos pedirá cuentas de lo que hicimos en este trabajo. Todos los problemas se irán, cuando oigamos: “Bien hecho”…. Al jefe no le  importan los problemas que enfrentaste (aunque de hecho él sabe cuáles son, porque permite que se den), sin importar cuán duro trabajamos y cuánto nos esforzamos, para Él no haremos nada adicional de lo que se espera de nosotros, a él no le importa. Él vendrá y nosotros le diremos lo que hicimos, y si es lo que esperaba dirá: Bien hecho, es todo  lo que queremos oír. Bien hecho buen siervo y fiel.

 Venza este mundo, venza a Satanás y vénzase a sí mismo y a todo lo que se ponga en su camino y permanezca fiel mi amado. Venga a estar conmigo para siempre
¡Que Dios nos bendiga!

Por David Keeling

Traducción del portugués por Ismael Barajas