lunes, 1 de abril de 2013

Por qué Dios permite que….


El presente artículo tiene la finalidad de responder a una de las preguntas que muchas personas hacen con el principal objetivo de poner en duda la existencia de Dios. La pregunta que se ha utilizado para sostener lo anterior es la siguiente: 

Si Dios existe, ¿Por qué permite que: haya guerras, que muera tanta gente inocente, que haya tanta hambre en el planeta, que niños mueran de frio, que mujeres sean maltratadas, que mueran jóvenes con un futuro prometedor, que haya tanta injusticia, maldad y sufrimiento en el mundo?

Es importante mencionar que para poder responder a estas cuestiones es necesario mantener apertura con respecto al único y más adecuado medio para poder contestarlas, estamos hablando de la Palabra de Dios plasmada en la Biblia y el testimonio de los Cristianos Primitivos a través de sus escritos, quienes vivieron de manera muy literal el mensaje y las sencillas enseñanzas del Señor Jesús. Si no se tiene dicha apertura será imposible encontrar una respuesta a todas esas preguntas y no tiene sentido seguir leyendo este artículo.

¿Dios de: amor, tiranía o de justicia?

Uno de las ideas que erróneamente se pregona es que Dios es amor, vemos a la gente predicando en las calles diciendo “Dios te ama”. Algunos otros sostienen que Dios es un Dios castigador, que inculca temor a los seres humanos; las personas han concebido una falsa imagen de Dios. Para los que dicen que Dios es amor, tenemos que mencionar que el amor de Dios no está en tela de juicio, es claro que Dios ama a su creación y a los que han decido obedecerle (incluso hablamos de un amor inmerecido). Con respecto a los que se imaginan a un Dios tirano, podemos decir que más bien se han creado ese tipo de pensamientos por ignorar lo que realmente enseña Dios en su palabra, y ha sido más fácil fabricarse ideas enfocadas en desacreditar al Señor para justificar su desobediencia. La Biblia es muy clara con respecto a lo que realmente es Dios, y este fundamento corrige a los dos anteriores: “Justo es Jehová en todos sus caminos, Y misericordioso en todas sus obras.” (Salmos 145:17). Deducimos entonces que no podemos decir que Dios es sólo amor o castigador, sino que más bien es un Dios justo que dará lo bueno o lo malo según lo que cada quien se merezca. Las frases “Dios es amor” y “Dios castigador” han sido mal empleadas y mal entendidas por la sociedad.

El libre albedrío


El hombre fue creado racional, y por ello semejante a Dios, libre en sus decisiones y con un fin en sí mismo; y si alguna vez se convierte en paja y otra en trigo, es por su propia responsabilidad”. (Ireneo - 180 d.C.)



Dios creó al hombre con libre albedrío, a continuación se muestran 3 definiciones sencillas del término (no bíblicas):



1.- El libre albedrío es la habilidad que tiene cada individuo para tomar sus propias decisiones. 


2.- La habilidad y el poder de decidir libremente y voluntariamente.

3.- Doctrina filosófica que establece que la conducta humana es reflejo y consecuencia de la voluntad y no de fuerzas externas a la persona.1

El ser humano fue creado con razonamiento y desde la infancia comienza a comprender lo que está bien y lo que está mal, las buenas acciones y las malas acciones, las consecuencias de la obediencia y la desobediencia. En la biblia está establecido lo siguiente: “A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra ustedes, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia”. (Deuteronomio 30:19). Claramente Dios Creador de todas las cosas, dio el poder al ser humano de decidir qué camino tomar, el del bien o del mal.

Dios no creó maquinas sin raciocinio que pueden ser controladas mecánicamente, Él creó personas, seres pensantes, capaces de tomar decisiones por medio del razonamiento. Las consecuencias de cada decisión que el hombre decida tomar también están plasmadas en las Sagradas Escrituras: Para aquellos que decidan hacer el bien: “Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra. He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona. Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios”. (Apocalipsis 3:10-12) y para aquellos que decidieron hacer el mal: “Por cuanto aborrecieron la sabiduría, y no escogieron el temor de Jehová, ni quisieron mi consejo, y menospreciaron toda reprensión mía, comerán del fruto de su camino, y serán hastiados de sus propios consejos”. (Proverbios 1:29-31).

En la parábola de los dos cimientos, Jesús compara al hombre y sus decisiones de la siguiente manera: “Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca”. “Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena” (Mateo 7:24,26). En ningún momento se establece que el hombre está destinado a hacer el mal o el bien, más bien, se ha establecido por nuestro Señor que el hombre decida edificar sobre la roca o la arena.

Irineo 180 d.C. argumentó lo siguiente con relación al libre albedrío: “Dios siempre ha protegido, por una parte la libertad y decisión del ser humano, y por otra su exhortación a él: por ello quienes no obedecen son justamente juzgados por su desobediencia, y quienes obedecen y creen reciben la corona incorruptible”. Los primeros cristianos vivían poniendo por obra la Palabra Verdadera y entendían con claridad las consecuencias que enfrentarían aquellos que vivían en constante desobediencia a Dios.

Hacer lo bueno o lo malo

Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios”.(Miqueas 6:8)

Al analizar la Biblia, nos damos cuenta de que Dios en su infinita sabiduría, parase ser que intuyó argumentos humanos enfocados en desacreditar su existencia como los que se están tratando en este escrito, ¿Qué queremos decir? Es muy sencillo, durante la creación de todas las cosas existentes (Génesis 1 y 2), Dios nunca habló acerca de la desobediencia, de castigos, de tristeza o temor; no fue sino hasta la desobediencia del hombre (Génesis 3) que Dios comenzó a establecer leyes con respecto a la obediencia o rebelión del ser humano. Desde el principio de la creación el hombre fue libre para tomar sus propias decisiones, y él mismo quiso tomar el camino del mal, Dios no impidió ni mucho menos manipuló en ninguna manera esa elección, aunque no dudamos que pudo hacerlo. Después de todo lo anterior se establecieron mandatos como el siguiente: 

· “Si quisiereis y oyereis, comeréis el bien de la tierra; si no quisiereis y fuereis rebeldes, serán consumidos a espada; porque la boca de Jehová lo ha dicho”. (Isaías 1:19-20) 

· “y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.(Juan 5:29)

· “el cual pagará a cada uno conforme a sus obras: vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad, pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia;”(Romanos 2:6-8)

· “tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, pero gloria y honra y paz a todo el que hace lo bueno”. (Romanos 2:9,10)

Después de dar libre albedrío al hombre viene la recompensa por hacer lo bueno o el castigo por hacer lo malo: “Le fue concedida plena libertad de elección al hombre en uno u otro sentido, para que siempre fuese dueño de sí para hacer libremente el bien y para evitar libremente el mal; pues, por otra parte, convenía que el hombre estuviera bajo el juicio de Dios y que fuese justo por sus méritos propios, es decir, libre. En efecto, no podía asignarse razonablemente una recompensa del mal ni del bien a aquel que fuese bueno o malo por obligación y no por voluntad propia. Para esto se dio la ley, la cual no anula, sino que pone a prueba la libertad con que uno o libremente se somete o libremente la transgrede. Por esto tenían que estar ambos caminos abiertos al libre albedrío... una reflexión sobre la libertad del hombre mostrará que él es el culpable de todo el mal que cometió”. Tertuliano (197 d.C.)

El libre albedrío se otorga a todo hombre

Para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos”. (Mateo 5:45)

Dios no hace excepción de personas, todos los seres humanos nacemos con la libertad de decidir, a todo hombre se le ha dado libre albedrío. En la mayoría de las sectas religiosas existentes en el mundo se predica la idea de que las personas están predestinadas a hacer el bien o el mal (es decir que nacen destinados para ser buenos o malos); la tendencia del hombre a corromperse y seguir el camino que lleva a la perdición se acopla a los principios teológicos que profesan tales sectas, dichos principios están enfocados obviamente en justificar la desobediencia del hombre (prácticamente aceptan que no se puede dejar de hacer el mal, porque ya estamos predestinados a vivir de esa manera).

Históricamente es evidente que la humanidad se inclina más por hacer el mal que por hacer el bien, difícil es caminar por la senda del bien (el ser humano rechaza lo difícil), por ende, preferible le ha sido andar por la senda corrupta, el hombre se rinde a esto último, al mal, no se esfuerza por hacer el bien u obedecer e ir por el camino recto que lleva la puerta estrecha (Lucas 13:22-30). Para respaldar lo dicho aquí, tenemos el fundamento escrito por otro de los primeros cristianos: “No fuimos creados para la muerte, sino que morimos por nuestra propia culpa. La libertad nos perdió; esclavos quedamos los que éramos libres; por el pecado fuimos vendidos. Nada malo fue hecho por Dios, fuimos nosotros los que produjimos la maldad; y los que la produjimos, somos también capaces de rechazarla.” (Taciano - 160 d.C.)

El origen de las ideas que defienden el argumento de que el hombre no puede dejar de hacer el mal promovido en las sectas religiosas de la actualidad, lo encontramos en tiempos posteriores pero muy cercanos a la muerte y resurrección de nuestro Señor Jesús, en tiempos de la iglesia primitiva, aproximadamente entre los años 90 y 199 d.C. Nos referimos a los “gnósticos”. “La palabra griega gnosis quiere decir “ciencia”, y los gnósticos decían que Dios les había revelado un conocimiento más profundo que los primeros cristianos no tenían. Cada maestro gnóstico tenía su propia enseñanza, pero todos más o menos concordaban en decir que el Creador era un Dios distinto al Padre de nuestro Señor Jesús. Este Dios inferior, según ellos, había creado el mundo sin el permiso del Padre celestial. Y esa creación fue una gran equivocación, y el hombre como resultado está totalmente depravado. Ellos decían que el Dios del Antiguo Testamento era ese Creador inferior, y que no es el mismo gran Dios del Nuevo Testamento.

Según ellos, los hombres somos creación de ese Dios inferior, y por lo tanto no tenemos capacidad ninguna de hacer lo mínimo para alcanzar la salvación. Fue una suerte para nosotros que el Padre de nuestro Señor Jesucristo tuvo piedad de nosotros y mandó a su Hijo para salvarnos. Pero porque nuestro cuerpo está depravado sin remedio, el Hijo de Dios no pudo hacerse hombre en realidad. No, sólo tomó la apariencia de un hombre, pero no era hombre en realidad. No murió en realidad, y no resucitó. Y ya que somos, según ellos, pecadores hasta el fondo, nosotros no podemos hacer nada para alcanzar la salvación. Más bien, somos salvos sólo por la gracia del Padre”.2

En oposición a los primeros cristianos, los gnósticos enseñaban que el hombre está totalmente depravado y no podía hacer lo bueno. Estas ideas son la raíz de “doctrinas de derrota” que inculcan en las personas el pensamiento de que sin importar que desobedezcas los mandatos de Dios (que ciertamente están enfocados en el bien) puedes agradarle e incluso servirle de esa forma, pregonando también que de esa manera su gracia abundará. ¡Que error tan grave pensar así! A estos falsos maestros se refería el apóstol Juan en (2 Juan 7) cuando dijo: “porque muchos engañadores han salido por el mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Quien esto hace es el engañador y el anticristo” 

Por otra parte, "si el género humano no tiene faculta para huir de las cosas malas y escoger lo bello, no es responsable de nada de lo que haga”. (Justino Mártir - 160 d.C.) Si, en efecto, "unos seres humanos fueran malos por naturaleza y otros por naturaleza buenos, ni éstos serían dignos de alabanza por ser buenos, ni aquéllos condenables, porque así habrían sido hechos. Pero todos son de la misma naturaleza, capaces de conservar y hacer el bien, y también capaces para perderlo y no obrarlo”. (Ireneo - 180 d.C.)

Otras corrientes del pensamiento mundano y religioso

A través del tiempo, se han hecho muchos intentos por explicar la pregunta ¿por qué suceden tantas cosas malas?, ha sido discutida tanto por los incrédulos como por los creyentes.

-El ateo y el humanista: quienes no quieren saber nada de Dios, fabrican un mundo en el que el hombre se encuentra sometido a los altibajos de la fortuna. Llaman a las desgracias de la vida “la mala suerte.

-El agnosticismo: es bien negativo con respecto a este problema; supone que nos hallamos totalmente en la oscuridad. ¿Por qué tratar de hallar el porqué de los sucesos de la vida? El intentarlo es inútil, para ellos es más fácil estar en una posición cómoda en la que no niegan la existencia de Dios pero tampoco la aseguran.

-El deísmo: aunque afirma la existencia de Dios, imaginan un dios impreciso, que se halla demasiado distante para ocuparse de las dificultades de la vida humana.


Por el contrario, los cristianos afirman la existencia de un Dios justo y amoroso, quien se interesa mucho en los asuntos humanos, Y puesto que este Dios ha elegido revelarse a Sí mismo, el hombre puede llegar a conocerlo.3 Con todo, estamos seguros de que “El Juez de toda la tierra, ha de hacer lo que es justo” (Génesis 18:25). Aun así, dice Orígenes – 225 d.C., “habiendo sido otorgada a las criaturas racionales, como hemos mostrado muchas veces, la facultad del libre albedrío, fue esta libertad de su voluntad lo que arrastró a cada una, bien a mejorarse con la imitación de Dios, o a deteriorarse por negligencia.”
Entonces pues ¿Por qué Dios permite…..?

Aun después de lo explicado, muy posiblemente las personas no creyentes queden insatisfechas, y seguirán utilizando esta pregunta para tratar de frustrar a quienes quieren seguir al Señor, el argumento derivado de esa misma cuestión ahora es: “Si Dios es justo, entonces ¿por qué no hace algo para remediar las injusticias de la vida?”

La mayoría de las personas se han olvidado de las verdades que Dios en su palabra puso a la disposición del hombre. Algunos mantienen la opinión de que Dios simplemente no se ocupa de los detalles de la humanidad y que prefiere no meterse en nuestros asuntos, como si Él no mantuviera Sus cosas en orden, incluso en la biblia se nos muestra un ejemplo semejante a tal aseveración en Malaquías 2:17 en donde dice “¿dónde está el Dios de justicia?”. 

Pero las personas que acusan a Dios de ser indiferente, están revelando su propia ignorancia, Dios en realidad ha hecho todo lo necesario para resolver el problema de la maldad. La muerte, la resurrección y la ascensión de nuestro Señor fueron las medidas más efectivas y más costosas que se pudieron tomar para libertarnos del poder del mal. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. (Juan 3:16) y los que creen en Él le aman y los que le aman le obedecen guardando todos sus mandamientos día con día (Juan 14:21)
Otros concluyen que posiblemente Dios tiene sus limitaciones y que no puede tratar justamente a toda la gente como Él quisiera, dando a entender que el Creador hasta cierto punto, tiene las manos atadas.

Como respuesta proponemos los siguientes puntos de reflexión:

Dios:

· No actúa en contra de las leyes que ÉL ha creado

· Rehúsa obligar al hombre a que le sirva

· Tiene designios más sabios de los que el hombre pueda imaginarse

· Siempre logra todo lo que se propone

· Mantiene control supremo sobre todas las cosas que suceden

“Por el contrario, cada uno camina, según el mérito de sus acciones, hacia el castigo o hacia la salvación eterna. Si todos los hombres fuesen conscientes de esto, nadie escogería la maldad por un momento, sabiendo que así emprendería la marcha hacia su condena eterna en el fuego, sino que por todos los medios se contendría y se adornaría con las virtudes, para alcanzar los bienes de Dios y verse libre del castigo”. (Justino Mártir - 160 d.C.). Hoy en día son mucho más validas las palabras de Justino Mártir con respecto a que si los hombres fuesen consientes del precio que tendrán que enfrentar por andar en el camino del mal, nadie escogería la maldad ni siquiera por un instante.

Más fundamentos sobre el libre albedrío

-Por su generosidad Dios dio a conocer al ser humano el bien de la obediencia y el mal de la desobediencia.... Por eso su conocimiento de ambas cosas va en los dos sentidos, a fin de que pueda elegir lo mejor con discernimiento… Aquellos, pues, que se han apartado de la luz del Padre transgrediendo la ley de la libertad, se han alejado por su culpa, pues se les concedió la libertad y el libre albedrío. (Ireneo - 180 d.C.)

-Creer y obedecer está en nuestro poder. (Clemente de Alejandría - 195 d.C.)

-Ni alabanza ni condenación, ni recompensa ni castigo, sería justo si el hombre no tuviera el poder de escoger [lo bueno] y evitar [lo malo], si el pecado fuera involuntario. (Clemente de Alejandría - 195 d.C.) 

-Es la libertad de cada persona la que produce la verdadera justicia y revela la verdadera maldad. (Clemente de Alejandría - 195 d.C.) 

-Aquellos [paganos] que deciden que el hombre no tiene libre albedrío, sino afirman que se gobierna por las disposiciones inevitables de la suerte, son culpables de impiedad ante el mismo Dios, ya que le hacen la causa y el autor de las maldades humanas. (Metodio - 290 d.C.)

-El hombre fue hecho por Dios como ser libre, capaz de albedrío y decisión propia: precisamente es en esto donde más en particular se manifiesta que el hombre está hecho a imagen y semejanza de Dios…en aquello más esencial que procede del mismo Dios, esto es, el alma, que ha recibido el sello del ser divino en lo que se refiere a la libertad de albedrío y de decisión…. Dios llama, amenaza y exhorta al hombre que, dotado de voluntad y de libertad, es capaz de obediencia o de rebelión. (Tertuliano - 197 d.C.) 

-Toda la creación de Dios, Dios la hizo muy bien. Y él ha dado a cada persona el poder del libre albedrío, y por la misma norma ha instituido la ley de juicio… Y por cierto todo el que quiera, puede guardar sus mandamientos. Pero el que los desprecia y se vuelve en contra de ellos, sin duda alguna tendrá que hacer frente a esa ley de juicio… No cabe duda de que cada persona, utilizando el poder de su libre albedrío, puede fijar su camino en la dirección que él quiera. (Arquelao - 320 d.C.)
Conclusión

Podemos decir que Dios permite el sufrimiento porque es parte inseparable del camino que el ser humano eligió y que continua eligiendo, al hombre se le advirtieron las graves consecuencias que traería su desobediencia (Génesis 3), incluidas están: dificultades, tristezas y sufrimientos, Dios jamás ha eliminado aquella sentencia.

Dios permite las injusticias porque Él es demasiado bueno y sabio para privar al hombre de facultad de libre albedrío (el poder de elegir). Gran cantidad de injusticias son el resultado de emplear en forma imprudente y cruel el libre albedrío, aunque muchas personas insistan en culpar a Dios por los males que aquejan esta tierra, hay que recordarles que Dios no creó maquinas sino seres pensantes.

El Señor permite el dolor en muchos casos, pues de lo contrario, Él tendría que suspender algunas de sus muchas leyes, por ejemplo: el amor a los enemigos, el castigo por la desobediencia, renunciar a todos los deseos de este mundo, etc.

Fácil es culpar a Dios por las cosas malas que suceden en el mundo, pero es difícil autoexaminarnos con respecto a lo que aportamos para bien o para mal en esta vida y si estamos viviendo conforme a las instrucciones que nos ha dado nuestro Señor en sus Sabias Palabras. Dios no habla de muchas maneras pero pocos quieren escuchar.

“Sin embargo, en una o en dos maneras habla Dios; Pero el hombre no entiende”. (Job 33:14)


Escrito por Pedro Santos
Referencias bibliográficas:

1. (http://www.miapic.com/que-es-el-libre-albedrio, http://mx.ask.com/web?q=libre+albedrio&qsrc=19&o=102466&l=sem)

2. David Bercot, Cuando el Cristianismo Era Nuevo, pág. 56.

3. Ruth, Merle, Triunfante en el Sufrimiento, págs. 9 a 23.

4. Reina-Valera 1960, Santa Biblia.

5. Diccionario de la Iglesia Primitiva.