miércoles, 10 de abril de 2013

Dios odia


Saludos a todos en el Precioso Nombre de Nuestro Señor Jesucristo. Esta mañana tengo algunos pensamientos acerca de entender Quién es Dios. En el Antiguo Testamento vemos repetidamente acerca de Dios, que en sus mandamientos recurrentemente condena la idolatría, como por ejemplo dice “No tendrás dioses ajenos delante de Mí, porque Yo soy un Dios Celoso” (parafraseando). Eso es parte de Quién es Dios. No es un Dios que a la ligera vaya a compartir la devoción que le tenemos a algo o alguien más (idolatría). Cuando estamos predicando, hay mucha gente que se nos acerca y nos dice: “Mi dios no es así. Mi dios no diría eso. Mi dios no juzga. Mi dios no odia.” La gente se ha creado dioses de su propia imaginación. La Biblia dice también que “No te harás imagen ni ninguna semejanza.” Cuando pensamos en una imagen, generalmente pensamos en un ídolo de oro, piedra o porcelana. Pero una manera de hacerte una imagen es más bien crear en nuestras propias mentes una imagen de Dios que no es la apropiada. Eso es un ídolo tanto como lo es una figura ante la cual te arrodilles. Si tenemos en nuestras mentes una imagen de Dios que no encaja con la Biblia, hemos creado la imagen de un dios que es tan idolátrico como cualquier otro dios que no sea Dios. El Dios de la Biblia es Quien creemos que es nuestro Dios. El Dios de la Biblia es el Creador del mundo, y será mejor que lo conozcamos. Será un día terrible cuando toda esa gente se enfrente con EL DIOS que creó el mundo, con EL CREADOR, EL DIOS DE LAS EDADES. La opinión que ellos tenían acerca de Dios en ese momento ya no importará más.

Apenas esta semana escuchamos a alguien decir: “Bueno, si así es Dios, entonces no quiero que sea mi Dios. No me gusta el Dios al que ustedes sirven.” Pero, ¿Qué tiene que ver eso? O servimos al Dios Verdadero, o si no, servimos a un dios falso, de nuestra imaginación. Y ya han declarado claramente que no quieren al Dios que nosotros servimos, no quieren a Su Creador. Una de las cosas que hemos oído recientemente con relación a esto, es la palabra “odiar.” Mostramos algunos letreros que contienen tal palabra o alguna de sus derivadas, y te asombraría ver cuánta gente viene y nos dice: “Mi dios no odia a nada ni a nadie.” Se sorprenderán cuando el Señor vuelva por segunda vez.

Estaba apenas hace un tiempo leyendo en Apocalipsis capítulo 6. Vayamos allá.

“1Vi cuando el Cordero abrió uno de los sellos, y oí a uno de los cuatro seres vivientes decir como con voz de trueno: Ven y mira. 2 Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo, y para vencer.”

Uno de los juicios o sellos de los últimos días es una de estas cuatro bestias, y se le dará poder para vencer y conquistar.

“3 Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo ser viviente, que decía: Ven y mira. 4 Y salió otro caballo, bermejo; y al que lo montaba le fue dado poder de quitar de la tierra la paz, y que se matasen unos a otros; y se le dio una gran espada. 5 Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser viviente, que decía: Ven y mira. Y miré, y he aquí un caballo negro; y el que lo montaba tenía una balanza en la mano. 6 Y oí una voz de en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario; pero no dañes el aceite ni el vino.”

Una de estas bestias va a vencer o conquistar. Ya casi no sabemos lo que es vencer en la guerra porque vivimos en un mundo supuestamente civilizado, en el año 2013, y supuestamente sabemos cómo llevarnos bien. Vencer es ganar una guerra, y para ganar una guerra, la gente destruye cosas y mata gente. En estos últimos tiempos las cosas y la gente van a estar siendo dañadas y aún van a morir de hambre por los elevados costos del trigo y la cebada. Habrá una hambruna terrible. ¿Y sabes Quién está detrás de todo eso? El amor. Dios es amor, ¿no sabías eso? La gente dice: “Dios nunca haría algo así, Dios nunca enviaría un ángel a vencer y conquistar porque Dios es amor. Dios es todo amor.”

“7 Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente, que decía: Ven y mira. 8 Miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra.”

La cuarta parte de la tierra. Se dice que hay cerca de 6 billones de habitantes en esta Tierra. Entonces un billón y medio de esa gente morirá debido a este ángel que Dios va a mandar. Un ángel va a acabar con un cuarto del mundo, y es DIOIS mismo el que lo envía.

“9 Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían. 10 Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra? 11 Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos. 12 Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto; y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre; 13 y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte viento. 14 Y el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla; y todo monte y toda isla se removió de su lugar. 15 Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes; 16 y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero; 17 porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie?”

No veo cómo alguien piensa que le hace un gran favor a los demás predicando a un dios que no trae juicios como estos, cuando la Biblia habla claramente de que esto va a suceder. Ahora bien, Dios sí es Amor, pero como hemos dicho antes, Su amor no está en juego, Su amor no está puesto a prueba, porque Él es Fiel. Es nuestro amor a Él lo que está en prueba. Dios va a juzgar a este mundo. Cuando el Señor Jesús regrese a esta Tierra, vendrá en llama de fuego a tomar venganza de todos aquellos que no obedecen al evangelio. Y el enojo. Tú y yo sabemos lo que es el enojo, sabemos lo que es realmente estar airado contra alguien. Quizás todavía podemos acordarnos cómo, antes de convertirnos, nos enojábamos, y cómo se siente la ira contra alguien. Bueno, pues la Biblia dice que Dios está airado con el impío todos los días, y es sólo Su gran Misericordia y Amor lo que lo refrena en Su Ira, porque todavía espera con paciencia a que la gente se arrepienta.

Esta mañana oímos sobre Acaba, y cómo fue un rey tan, pero tan perverso. Y sin embargo al final de su vida, se humilló y oyó a Dios, y Dios no trajo juicio sobre él. Vemos a uno de los reyes más perversos en la Biblia, y sin embargo, cuando se humilló, allí estaba la misericordia de Dios. Pero para aquellos que continúan en su orgullo, su rebelión, no hay nada para ellos, sino ira y juicio. De hecho, la Biblia dice en Proverbios que cuando el temor venga sobre ellos, Él se burlará de su calamidad (Proverbios 1:26). Ese es Dios. Por supuesto que Él es misericordioso… si te vuelves a Él y a Sus caminos. Una de las mejores maneras que conozco para agradar a alguien es encontrar lo que a esa persona NO le gusta, y luego hacer exactamente lo opuesto. Una forma es saber lo que alguien ama, y hacer lo que ama, pero también otra manera de agradar a alguien es saber lo que odia, y evitarlo a toda costa.

Proverbios 8:13 “El temor de Jehová es aborrecer el mal; La soberbia y la arrogancia, el mal camino, Y la boca perversa, aborrezco.”

Sé que hay muchos de nosotros aquí que aborrecemos el mal. Es bueno aborrecer el mal y amar el bien. La Biblia dice que los que tienen hambre y sed de justicia serán saciados. El cielo es para los justos, para los que aman lo que es justo y odian lo que es malo. ¿Amamos lo que es justo? La gente tiene que amar la verdad y el bien.

En estos días, el bien es despreciado en este mundo. La gente no quiere oír la verdad. Quieren oír algo suavecito y grisáceo, no blanco y negro. Odian la verdad y la justicia. Pero tú pon tu corazón en la rectitud, olvidándote de lo que tengas que enfrentar en este mundo a causa de eso. Todo el mundo quiere estar ocupado haciendo algo, y hay veces que estamos tan ocupados haciendo cosas, y cuando el Señor venga, puede ser que venga en uno de esos días que todos querían terminar su labor porque ve que hay tantas cosas que le faltan por hacer, y el hecho de que venga Cristo les va agravar la situación porque no pudieron acabar con su pequeña labor, ya que el juicio vino. No, ama la justicia y la venida del Señor., Sí, el temor del Señor es aborrecer el mal. Pero en la siguiente frase dice: “La soberbia y la arrogancia, el mal camino, y la boca perversa, aborrezco.” Hay mucha gente que aborrece el mal, pero están tan llenos de orgullo porque no están haciendo las cosas que los demás pecadores hacen. Aborrecen a toda esa gente egoísta que vive vidas autodestructivas, pero ellos están llenos de orgullo. Yo sé que es difícil cuando estás allá afuera y ves toda la maldad que hay en el mundo, es difícil aborrecer esa maldad y al mismo tiempo no llenarte de orgullo ni volverte arrogante. Es difícil no pensar: “Oye, están tontos.” No es tan fácil no exaltarse uno mismo, no pensar: “Estoy tan feliz de que no soy como los otros hombres.” Es una gran tentación, y yo he visto a muchísima gente que cae en eso: en una arrogancia y soberbia que les acompaña al aborrecer el mal. Es un gran peligro del que hay que guardarnos.

Mateo 5:22 “Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego.”

Muchas veces tu ira no es porque lo que están cometiendo es pecado, sino porque ati te molesta y te ofende. Allí es cuando la ira es sin causa. El pecado debe molestarte porque a Dios le molesta, no porque a ti e hace sentir ofendido. Así que tienes que guardarte de menospreciar a tu hermano humano. Hay gente que tiene algo de luz y aún así actúa neciamente. Jesús mismo le llamó “necios” o “insensatos” a varias personas, porque lo eran. Él no mintió diciendo que no lo fueran, pero Él lo hizo en humildad; en cambio para nosotros se nos hace muy fácil pensar que somos mejores que los demás, lo cual también Dios aborrece. Recuerdo el tiempo cuando yo también anduve en tinieblas, mis tinieblas eran tan tenebrosas como podían ser, y si no fuera sólo por la pura gracia de Dios que me enseñó a temer, no estaría aquí. Claro, yo he tomado decisiones, pero si no fuera por la gracia que nos enseña a renunciar a la impiedad y a los deseos mundanos y a vivir sobria, justa y piadosamente, entonces sería tan injusto y tan impío como cualquier otra persona en este mundo pecador. Pero la misericordia de Dios bajó y me alcanzó, condenándome y convenciéndome en mis tinieblas, mostrándome que yo era perverso.

“El temor de Jehová es aborrecer el mal; La soberbia y la arrogancia, el mal camino, Y la boca perversa, aborrezco.”

Oye y vístete de esto tú mismo, antes de aplicarlo a alguien más. Dios odia estas cosas. Si tú sabes que tu papá odia algo, ¿vas a ir y embarrárselo en el rostro (hacerlo justo frente a él)? ¿Te vas a asegurar de que se dé cuenta de que estás haciendo algo que le desagrada? No, seguro que no, a menos que seas demasiado insolente y arrogante. Más bien, evitarás lo que a tu papá desagrada. Esa es una manera cómo puedes mostrarle a tu papá que lo amas.

Proverbios 6:16-19 “Seis cosas aborrece Jehová, Y aun siete abomina su alma: Los ojos altivos,…”

Los ojos altivos… de eso hemos estado hablando. La Biblia, por ejemplo, acerca de la mujer, dice que sea modesta y sobria. Una mujer que es de grande estima delante de Dios es una mujer modesta, sobria, mansa, sujeta, discreta, casta, prudente, callada, sujeta, reverente, etc.… Me asombra cómo hay tantas mujeres que vienen y con orgullo me dicen: “No soy mansa, ni callada, ni sujeta, pero Dios me ama de todas formas.” ¡Qué engaño!

¿Quién está en lo correcto? ¿La gente que se ha creado una falsa imagen de Dios, creyendo que Él te acepta tal como eres, o la Palabra de Dios? La Palabra de Dios permanece para siempre. Puedes inventar tus teologías y preguntarte cómo ser salvo al mismo tiempo que haces lo que a ti te gusta, pero si en verdad quieres ser salvo, entonces investiga qué es lo que Dios aborrece y empieza a hacer exactamente lo contrario. Si quieres entrar al cielo, investiga qué es lo que Dios aborrece, también investiga qué es lo que Dios ama, y empieza a actuar de acuerdo con ese conocimiento.

Vemos a tantas mujeres andando alrededor con una mirada altiva en sus rostros porque piensan que son tan hermosas. Quiero contradecir un poco lo que hoy dijo el hermano Kevn esta mañana. Dijo que Jezabel sabía que era hermosa y que por eso se pintaba la cara. Pero no. Más bien, ella sabía que era tan fea (por dentro) que tenía la necesidad de pintarse la cara, decorarse y ponerse joyas, a fin de ocultar la perversidad que había en su interior, en su corazón. Quería dar la idea de que era bella, porque la verdad es que carecía por completo de toda verdadera belleza ante Dios y ante los hombres que amaran a Dios. De eso está hablando Dios cuando dice que nada puede dañar a una mujer con un verdadero ornato en el corazón ante Dios. (1ª Pedro 3:1-6).

Dios odia. Encuentra qué es lo que Él odia. Encuentra qué es lo que Él ama, y entonces de pronto ya ni estarás preocupado por el hecho de que seas salvo o no, porque Su imagen estará estampada en tu vida. La imagen de Dios. En Apocalipsis habla acerca de la marca de la bestia. Y la gente está aterrada y llena de curiosidad, esperando a que algún número (el 666) se ordene que sea impreso en su mano o en su frente. Pero la Biblia también habla de aquellos que llevan la marca de Dios en sus frentes. No está hablando de una marca visible que esté en tu frente y que diga en letras grandes: “Yo pertenezco a Dios.” No, está hablando de Su imagen en nuestras vidas, en nuestros seres, en nuestros corazones. Necesariamente, o tenemos la imagen del mundo, o tenemos la imagen de Dios. Tienes que estar de un lado o del otro, pero no puedes estar de los dos lados. La gente a tu alrededor puede ver lo que amas, eso está escrito en toda tu persona, actitudes, palabras y conductas. De hecho, contrario a la opinión pública, es posible saber lo que hay en el corazón de la gente. Pedro miró a un hombre y dijo que su corazón no era recto delante de Dios. Podía verlo porque estaba escrito en todo su ser.

“Los ojos altivos la lengua mentirosa, Las manos derramadoras de sangre inocente,  El corazón que maquina pensamientos inicuos, Los pies presurosos para correr al mal,  El testigo falso que habla mentiras, Y el que siembra discordia entre hermanos.”

Los ojos altivos. Mírate a ti mismo. ¿Tiene ojos altivos?

La lengua mentirosa. Dios ama la verdad y por eso odia la lengua mentirosa. Hace mucho tiempo la honestidad y la lealtad era algo bien visto y muy exaltado. Un hombre era conocido por su palabra, y a veces para cerrar tratos, sólo se necesitaba un apretón de manos, o un hombre prometía hacer algo, y los demás sabían que lo cumpliría. Ahora son necesarios los contratos y esas cosas, porque ya nadie confía en nadie. “Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.” ¡Aprende a amar eso! Aprende a aborrecer el engaño y la falsedad.

Las manos derramadoras de sangre inocente. A mucha gente le gusta ver a otros lastimados. Aman las peleas y las carreras de autos. Les gusta ver a alguien herido en el equipo contrario. Dios odia eso. A la gente le gusta ver cómo sus enemigos caen y sufren, y se gozan en ello. Pero tú no te regocijes cuando tu enemigo cayere, no sea que tú mismo caigas también. “El corazón que maquina pensamientos inicuos, los pies presurosos para correr al mal, el testigo falso que habla mentiras, y el que siembra discordia entre hermanos.” Dios odia todas esas cosas.

Amós 5:21-27: “Aborrecí, abominé vuestras solemnidades, y no me complaceré en vuestras asambleas.  Y si me ofreciereis vuestros holocaustos y vuestras ofrendas, no los recibiré, ni miraré a las ofrendas de paz de vuestros animales engordados. Quita de mí la multitud de tus cantares, pues no escucharé las salmodias de tus instrumentos. Pero corra el juicio como las aguas, y la justicia como impetuoso arroyo.  ¿Me ofrecisteis sacrificios y ofrendas en el desierto en cuarenta años, oh casa de Israel?  Antes bien, llevabais el tabernáculo de vuestro Moloc y Quiún, ídolos vuestros, la estrella de vuestros dioses que os hicisteis.  Os haré, pues, transportar más allá de Damasco, ha dicho Jehová, cuyo nombre es Dios de los ejércitos.”

Dios odia toda la actividad religiosa de la gente. Odia que le entregues una ofrenda a cambio de tu obediencia. El ama lo justo. Él no ama las ofrendas. “Quita de mí la multitud de tus cantares, pues no escucharé las salmodias de tus instrumentos. Pero corra el juicio como las aguas, y la justicia como impetuoso arroyo” La gente cree que pueden venir a la iglesia y que con eso ya cumplieron. Cantan, oran, ofrendan y hablan con regocijo acerca de cómo Cristo fue ofrecido en la cruz por amor a ellos, luego salen de la iglesia y siguen teniendo el estampado del Diablo en sus vidas. Dios odia eso.

Apocalipsis 2:6: “Pero tienes esto, que aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco.”

Esta doctrina de los nicolaítas enseñaba que la gente podía vivir como ellos quisieran y aún así ser perdonados de sus pecados, sin importar lo que hacías en la carne, porque eso no era importante. Dios odia eso. Dios odia las actuaciones religiosas. Odia las falsas doctrinas. Una cosa más que viene a mi mente es en Malaquías 2:16, donde Dios dice: “Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el repudio, y al que cubre de iniquidad su vestido,…” Sí, Dios odia el divorcio. Dios odia el mal. Odia al perverso. Y hay muchísimas cosas más que Dios odia. Aprende cuáles son y evítalas.

Salmo 11:5: “Jehová prueba al justo; Pero al malo y al que ama la violencia, su alma los aborrece.”

¿De dónde sacamos esto? ¡Es la Palabra de Dios! Si no te gusta, este es el Dios ante el cual tendrás que dar cuentas y depende de ti si quieres o no conformarte a Él. Si quieres crear una imagen de un dios que es sólo amor y que no odia a nada ni a nadie, por lo que perdonará sin importar qué, entonces te asombrarás cuando tengas que pararte delante de Él y lo conozcas tal como Él es. Te sorprenderás por toda la eternidad por haber escogido creer una mentira de tu propia imaginación vana que era tu propia opinión en vez de la Palabra de Dios. ¿Qué significa creer? CREER en la Palabra de Dios por encima de tu propia opinión. Perderte tú mismo en Dios, para Dios y por causa de Dios. Sí, Dios es Amor, pero también odia. No puedes amar si no odias. No puedes amar el bien sin odiar el mal. Pero recuerda, siempre mírate a ti mismo primero. Que Dios bendiga Su Palabra. ~

(Añadido unas semanas después en otra predicación:)

Hace un par de semanas predicamos acerca de cómo Dios odia, y leí el Salmo 11:5, pero ahora quiero hacer una corrección allí. Nuestra Biblia dice: “Jehová prueba al justo; Pero al malo y al que ama la violencia, su alma los aborrece.” Sin embargo, en la Septuaginta, que es más exacta, nos lo traduce de una manera diferente. De tal manera que dice: “El Señor prueba al justo; Pero el malo y el que ama la violencia, su alma aborrece."

Es decir, a diferencia del texto masorético, la Septuaginta da la idea de que el malo y el que ama la violencia aborrece su propia alma. Ahora bien, eso no cambia en nada la idea bíblica de que Dios sí odia, pero en este versículo particular no está diciendo eso, sino que dice que el perverso aborrece su propia alma. Es decir, la gente cree que se aman a sí mismos porque aman el pecado que les gusta y están viviendo sus vidas, disfrutándolas al máximo como quieren, pero en realidad están odiando sus propias almas.

Quise aclarar eso porque esa es la bendición de volver y buscar la verdad, no tenemos que cambiar las cosas, más bien dejamos que la verdad nos cambie. Bendiciones.)

-Por David Keeling, traducido y transcrito por Josué Moreno