jueves, 16 de mayo de 2013

Un Mensaje de Animo

Saludos en el Nombre de Jesús. Estoy agradecido por poder reunirnos esta mañana y animarnos unos a otros. Tengo unos 3 ó 4 pasajes del Antiguo Testamento con los cuales quiero animarnos en esta mañana.

 Comencemos en el Salmo 11:

En Jehová he confiado; ¿Cómo decís a mi alma, que escape al monte cual ave?

 Porque he aquí, los malos tienden el arco,
Disponen sus saetas sobre la cuerda,
Para asaetear en oculto a los rectos de corazón.

Si fueren destruidos los fundamentos,
¿Qué ha de hacer el justo?

 Jehová está en su santo templo;
Jehová tiene en el cielo su trono;
Sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres.

Jehová prueba al justo;
Pero al malo y al que ama la violencia, su alma los aborrece.

Sobre los malos hará llover calamidades;
Fuego, azufre y viento abrasador será la porción del cáliz de ellos.

Porque Jehová es justo, y ama la justicia;
El hombre recto mirará su rostro.”

 Al comienzo dice: “En el Señor he confiado; ¿Cómo dicen a mi alma que escape al monte cual ave?” ¡En Dios he puesto mi confianza!

 La Biblia nos dice en Isaías 5:20-24:

 “¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!

¡Ay de los sabios en sus propios ojos, y de los que son prudentes delante de sí mismos!

¡Ay de los que son valientes para beber vino, y hombres fuertes para mezclar bebida;  los que justifican al impío mediante cohecho, y al justo quitan su derecho!

Por tanto, como la lengua del fuego consume el rastrojo, y la llama devora la paja, así será su raíz como podredumbre, y su flor se desvanecerá como polvo; porque desecharon la ley de Jehová de los ejércitos, y abominaron la palabra del Santo de Israel.”

 ¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo! ¡Ay de ellos! Cuando Pablo llegó a predicar a la gente en Hechos 17, la gente de la ciudad se reunió y dijo: “Estos que trastornan el mundo entero también han venido acá;” (Hechos 17:6).

 Hemos hablado y predicado sobre eso y la razón por la cual la gente creyó que Pablo estaba poniendo el mundo de cabeza es porque de hecho Pablo estaba poniendo al mundo al derecho, tal como debe ser, porque el mundo le llama bueno a lo malo, y a lo malo, bueno.

Porque he aquí, los malos tienden el arco, disponen sus saetas sobre la cuerda, para asaetear en oculto a los rectos de corazón.”

¿Quieres ser asaeteado por este mundo? Vive con un corazón recto. Recibirás el ataque. De hecho, entre más recto de corazón seas, entre más hagas para Dios, más atacado serás. Toda mi vida he sido enseñado, y aún esa idea se halla en muchos himnos que entonamos, que entre más te acercas a Dios, más dulce es todo, y más paz y gozo sientes. Simplemente caminas bajo la luz del sol, y por supuesto, hay tiempos dulces de caminar con el Señor, cuando sólo caminamos bajo la luz del sol, pero la verdad es que cuando estamos más cerca del Señor es a veces cuando más lejos nos sentimos de Él.

El mundo nos va a decir que tenemos que buscar nuestra felicidad, nuestra paz, nuestro gozo y nuestra vida. Hasta la Constitución política de nuestro país, al mero comienzo de ella, dice que Dios le ha dado al hombre el privilegio de la vida, la libertad, y la búsqueda de la felicidad. Y yo les digo, eso no viene de Dios. Sí, Dios nos da la vida, así como la libertad de escoger, pero la búsqueda de la felicidad siempre nos pondrá en el camino equivocado. La vida no se trata de buscar la felicidad. La vida se trata de servir a Dios y de someternos a Él en todo, para obedecerle.

Algunos de los fundamentos que han sido edificados en nuestras mentes y en nuestros corazones nos impiden hallar paz con Dios. Estamos tan ocupados yendo en pos de las cosas que nos hacen felices, tratando de sacar el mayor provecho de esta vida… y lo que hayamos edificado sobre esa búsqueda se desmorona porque el fundamento está mal. En la parábola del hombre sabio, el hombre sabio cavó y ahondó y puso su fundamento sobre la roca. En cambio, el hombre necio simplemente comenzó a edificar sobre la arena. El necio tenía todo al revés.

Si fueren destruidos los fundamentos, ¿qué ha de hacer el justo?’” Esa es mi pregunta esta mañana: si los fundamentos fueren destruidos, ¿qué ha de hacer el justo? Me he topado con esta pregunta una y otra y otra vez en mi vida cristiana, en mi vida de buscar a Dios. ¿Qué puedes hacer si los fundamentos han sido destruidos? ¿Qué es lo que puedes hacer?.... Pues,,, lo único que puedes hacer es tomar tu pala para cavar hondo y hallar el fundamento sobre el cual puedas edificar.

Los fundamentos que han sido destruidos son aquellos que se han edificado mal. Los conceptos del cristianismo que tenemos en nuestra mente a menudo son aquellos sobre los cuales empezamos a edificar, pero si edificamos sobre esos fundamentos estamos edificando sobre fundamentos corruptos. Si estamos edificando sobre la búsqueda de la felicidad en nuestra vida, estamos edificando sobre un fundamento destruido y no permanecerá. Una de las primeras enseñanzas del Señor Jesucristo es negarte a ti miso, tomar la cruz y seguirlo. El que salve su vida, la perderá, pero el que pierda su vida por causa de Él y del evangelio, la salvará. Pero vivimos en unos días en los que no es tan sencillo salir a enseñar el evangelio porque la mayoría de los evangelios que andan por allí han sido edificados sobre fundamentos falsos y corruptos. Así que necesitamos pelar y desenmascarar toda la falsedad capa por capa, así como pelas una cebolla, antes de siquiera poder edificar.

No sé cuántas veces me he sentido como que he tenido que volver a empezar a ser cristiano de nuevo desde un comienzo porque hallé que alguna capa de cebolla sobre la que había estado edificando era simplemente otra de esas capas que estaban basadas en falsos conceptos de Dios, y era necesario volver a empezar. Si fueren destruidos los fundamentos, ¿Qué puede hacer el justo? Nada, más que conseguirse una pala y comenzar a excavar. Comenzar a pelar esa cebolla de nuevo. A veces basamos tanto nuestro cristianismo en lo que éste puede hacer por nosotros, o como nos va a ayudar de alguna u otra manera. Tenemos que cavar al fondo, para echa eso fuera por completo. Pienso que esa es una de las razones por las que hay muchos ateos en el mundo. Hay tanta gente que no puede creer en Dios o en Jesús porque han visto tantas cosas que no se alinea con la verdad. Así que para ser honestos consigo mismos, tenían que desechar por completo toda la deshonestidad que habían visto, por lo que al ver que había cosas que gritaban en contra de sus consciencias, en vez de pelar la cáscara y cavar para descubrir la verdad, más bien se les hizo más fácil voltearse y decir: “No hay nada allí.” Porque tan pronto como ven que algún cristiano falla, o tan pronto como alguien no vive según sus expectativas, o tan pronto como ellos mismos fallan y ven faltas en sí mismos, eso les da la pauta para abandonarlo todo y aventarlo por la borda, porque piensan que simplemente no va a funcionar, así que sencillamente abandonan el camino, ya que lo único que estaban buscando era una excusa para no tener que cavar por sí mismos.

Pero si vas a caminar con Cristo, tendrás que cruzar a través de tiempos muy, muy, muy oscuros en esta vida. Satanás tendrá su arco directamente dirigido hacia ti, así que sentirás toda su ira y toda su furia, y te sentirás como Jesús en la cruz, cuando estaba colgando de ella en soledad, cuando dijo: “¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has desamparado?” Él enfrentó esa misma prueba.


En el momento más oscuro de Su vida, se sintió abandonado por Dios. En aquel tiempo, todos a su alrededor estaban viviendo vidas supuestamente santas, así como vidas gozosas y saliendo a flote, pero Él, en cambio, fue un varón de dolores, experimentado en quebrantos. Y mientras estaba en la cruz, preguntó: “¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has desamparado?” sabemos que Dios no lo desamparó, pero Él se sintió abandonado por Su Padre, a pesar de que Su Padre estaba allí mismo con Él. Cuando el diablo y el mundo vienen a atacar, tenemos que atravesar eso. Cuando el Señor habló acerca del sufrimiento, ¡Él habló acerca de tal sufrimiento!


Cuando vives una vida santa, serás muy atacado. Cuando esos siete hijos de un tal Esceva, que trataron de expulsar a un demonio de un hombre, en el Nombre de Jesús, el que predicó Pablo, el demonio les contestó: “A Jesús conozco, y sé quién es Pablo, pero vosotros, ¿quiénes sois?” Si en verdad quieres seguir al Señor, el diablo va a poseer toda tu información de contacto. El diablo va a conocer muy bien tu identidad, tu dirección y tu número telefónico. Y él va a venir a tocar a la puerta de tu casa directamente.

Hace unos días pensé en el momento en que Jesús estuvo en el desierto y hubo ayunado durante 40 días, y sabes, cuando pensamos en el ayuno, me doy cuenta de que esto es otra cosa que está de cabeza en el cristianismo de hoy, pensamos que la gente que ayuna se acerca más a Dios y que suben a una cumbre de espiritualidad porque han estado ayunado y pasando tiempo con Dios, pero ¿sabes quién se le apareció a Jesús después de haber ayunado 40 días? –Fue el diablo mismo el que vino y se le apareció. Y de hecho lo encontró en Su hora de mayor debilidad. No había comido por 40 días y dice la Biblia que tuvo hambre, así que, ¿sabes quién llegó a darle ideas creativas acerca de cómo conseguir un pedazo de pan? El miso Satanás. El Señor jamás nos prometió un buen tiempo ni un tiempo fácil. Más bien Él dijo: “Estrecha es la puerta y pocos son los que la halan.” Y si vas a caminar con Dios, mejor de una vez por todas pon tu corazón en el único propósito de agradar sólo a Él, y olvídate completamente de ti mismo, porque mientras que tú sigas involucrado (el yo), entonces lo único que recibirás serán dolores de corazón y problemas encima de todo. Si puedes ponerte del lado de Dios y saber que hallarás problemas, lo lograrás, pero si tratas de arrastrar tu “yo” contigo al mismo tiempo que peleas contra el diablo, no lo lograrás. Porque tu “yo” no sobrevivirá esa batalla de andar con Dios. Porque andar con Dios es perder tu vida para este mundo. Hay en estos días tanta gente que está viviendo vidas cristianas derrotadas porque han edificado sobre un fundamento equivocado. Quizás han edificado sobre el fundamento de tratar de de estar a la altura de Cristo pero aún disfrutando de esta vida, en vez de tirarse ellos mismos por la borda, junto con todo lo que tienen y son, para aferrarse a Cristo.

Hace unos años compré un libro de San Juan de la Cruz. Hasta el momento aún no lo he leído, y creo que aún ni le he quitado la cubierta protectora de plástico, pero la razón por la que compré el libro es por su título. El título es: “La Noche Oscura del Alma.” Tan pronto como vi ese título, supe que ese hombre sí sabía algo, y tan pronto como leí ese título, sentí compañerismo con ese hombre porque yo sé de qué está hablando: de la noche oscura del alma. Y de una vez te lo voy a decir: Si vas a camina con el Señor, y si de verdad vas a andar en la Luz, la Luz verdadera, entonces tarde o temprano aprenderás lo que significa la noche oscura de alma, porque tendrás que cruzar el valle de sombra y de muerte. La noche oscura del ama, y no hay nadie más que pueda acompañarte a través de esa noche oscura, porque tú tienes que caminarla solo. Claro, podemos tener compañerismo con otros que andan en la luz, lo cual también es algo glorioso, pero cuando se trata de andar por esa senda, parece como que ni siquiera tus amigos y hermanos pueden ayudarte. Aún si ellos quisieran ayudarte, no pueden hacerlo por ti. Tú tienes que hacerlo solo. Tienes que atravesar tiempos difíciles cuando básicamente nadie te entiende. Y si tratas de arrastrar a tu “yo,” no vas a sobrevivir. ¡Tú te tienes que ir!

“Jehová tiene en el cielo su trono; sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres.” ¡Dios ve! ¡Y Sus párpados examinan a los hijos de los hombres! Dios es el que te pone en esa noche oscura del alma, para probarte. Él quiere probarte para ver si, a pesar de que Él te quite todos los sentimientos, toda la diversión, toda la emoción, toda la esperanza, toda la luz… todo aquello que pudiera ser un motivo para alabarle, aún así lo deseas, para ver si después de todo esto aun quieres caminar con Él. El cielo es sólo para los santos. El cielo es solo para los justos. Pienso que cuando llegues al cielo, todavía tendrás libre albedrío, y se probará si realmente quieres esta allí o no. Mientras, aquí en esta vida, Él te quitará todo y te reducirá a cenizas por completo... y cuando esas cenizas todavía clamen: “¡Todavía quiero seguir a Cristo!” y tú estés dispuesto a permanecer en esa pila de cenizas hasta que Él quiera levantarte de entre los muertos, entonces te levantará. El problema es que  a lo bueno le llamamos malo, y a lo malo, bueno. Creemos que experimentar ese tipo de valles sombríos es el abandono de Dios. “Oye, se supone que debes ser feliz, ¿no sabías? No deberías ver nubes jamás.”

Pero Jehová está en su santo templo; Jehová tiene en el cielo su trono; sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres. Jehová prueba al justo; Dios está buscando a alguien en quien pueda confiar.

“Jehová prueba al justo; pero al malo y al que ama la violencia, su alma los aborrece.” ¡Jehová prueba al justo! ¡Él es Quien te va meter en la prueba y traerte toda clase de problemas porque te ama! Pero al malo y al que ama la violencia, Su alma los aborrece. Cuando reprendemos al mundo, el mundo nos dice: “¡Ustedes nos odian! ¡Están llenos de odio! ¡Su mensaje está lleno de odio!” Una vez más, le llaman malo a lo bueno. Si alguien no es capaz de ver que cualquier reprensión que reciba es una bendición de Dios, entonces está completamente ciego. La reprensión, la prueba, los problemas, la tentación, el dejarte ir completamente solo en algún tipo de fuego, todo eso es AMOR. En cambio apapáchate y mimarte, deseando consolarte, es odio. Sabemos que fue Dios quien nos amó primero. Y ¿Cuál es el primer paso que Él toma para alcanza al hombre? “La gracia de Dios que trae salvación nos enseña a renunciar a la impiedad y a los deseos mundanos y a vivir sobria, justa y piadosamente en este siglo pecador.” La primer muestra del amor de Dios para contigo es una reprensión. Es mostrarte en qué estás mal, para que Él pueda probarte. Es por eso que el mundo odia nuestro mensaje. Dos quiere bajar a edificar sobre un fundamento correcto, y ese fundamento comienza con Dios reprendiéndote por lo que estás haciendo mal. Quizás no tengas todas las respuestas en el momento, pero simplemente comienza a pelar la cebolla y a quitar todo el escombro.

En Nehemías vemos cómo empezaron a reconstruir el muro y el templo. (Nehemías 4:7-11.)

“Pero aconteció que oyendo Sanbalat y Tobías, y los árabes, los amonitas y los de Asdod, que los muros de Jerusalén eran reparados, porque ya los portillos comenzaban a ser cerrados, se encolerizaron mucho; y conspiraron todos a una para venir a atacar a Jerusalén y hacerle daño. Entonces oramos a nuestro Dios, y por causa de ellos pusimos guarda contra ellos de día y de noche. Y dijo Judá: Las fuerzas de los acarreadores se han debilitado, y el escombro es mucho, y no podemos edificar el muro. Y nuestros enemigos dijeron: No sepan, ni vean, hasta que entremos en medio de ellos y los matemos, y hagamos cesar la obra.”

¿Qué ocurrió cuando trataron de empezar a reconstruir? El diablo se enteró de ello y eso lo enfureció tanto que vino a pelear contra ellos.

Entonces oramos a nuestro Dios, y por causa de ellos pusimos guarda contra ellos de día y de noche.”

¿Piensas que vas a descansar si sigues al Señor? Más bien vas a tener que poner una vigilancia día y noche. Estamos acercándonos cada vez más al fin de este mundo, al final de nuestra batalla. El diablo sabe que tiene poco tiempo. Por ello atacará con mucha más fuerza a la poca luz que haya quedado en este mundo. El Señor incluso se preguntó si hallaría fe en la Tierra a Su regreso. También dijo que si Dios no acortara los últimos días, entonces nadie sería salvo, y dijo que el diablo trataría de engañar aún a los escogidos. Los fundamentos están destruidos, no hay en donde edificar, estamos en días de tan grandes tinieblas que a lo malo llaman bueno.


“Y dijo Judá: Las fuerzas de los acarreadores se han debilitado, y el escombro es mucho, y no podemos edificar el muro.”


Todas esas doctrinas sobre las que pensamos que hay que edificar se están bamboleando. Pero además de eso, hay una cantidad tremenda de escombro, de basura, que necesitamos limpiar. ¿Qué puedes hacer cuando los fundamentos han sido destruidos, cuando los acarreadores se han debilitado y cuando hay muchísima basura alrededor? Tienes que empezar a limpiar una cosa a la vez. No hay mucho sobre lo cual edificar, ya que todo se ha debilitado. Si quieres llegar al fundamento, tendrás que pelar muchas capas. Tendrás que quitar varias capas de escombro antes de llegar. Tendrás que llegar al fundamento y comenzar a reconstruir. Y todo se pondrá oscuro.

Y nuestros enemigos dijeron: No sepan, ni vean, hasta que entremos en medio de ellos y los matemos, y hagamos cesar la obra.”

Y en medio de todo esto, el enemigo estará a la orden del día para trata de que ceses la obra.


De vuelta al Salmo 11:


Jehová prueba al justo;
Pero al malo y al que ama la violencia, su alma los aborrece.

Sobre los malos hará llover calamidades;
Fuego, azufre y viento abrasador será la porción del cáliz de ellos.

Porque Jehová es justo, y ama la justicia;
El hombre recto mirará su rostro.”

El Señor es el miso ayer, y hoy, y por los siglos. Él aborrece al malo y al que ama la violencia. No sé cuánta gente viene y me dice que Dios no odia, que Él es amor. Déjame decirte. Dios sí odia. Sobre los malos hará llover fuego, azufre y viento abrasador; ésa será la porción de su copa. Porque Dios es Justo y ama la justicia. Sólo el hombre recto mirará Su rostro. No verás a Dios sino sólo hasta que haya terminado esta vida. No serás recompensado sino hasta que hay terminad esta vida.

Edifica sobre los fundamentos justos. Nos han enseñado un evangelio tan equivocado, basado en tantos fundamentos tan falsos, como son la teología ortodoxa, el aceptar a Cristo, el tener una experiencia de algún tipo, el ser librado de algo malo, etcétera.

Pero mejor observa sobre qué fundamentos comenzó a edificar Cristo: “Bienaventurados son los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.” Justo allí.


En muchas otras ocasiones, la gente se queda con la idea de las formas externas y edifican sobre esas formas, y estoy hablando de gente de contexto anabaptista.

Los evangélicos, por un lado, sólo edifican sobre el aire: sobre puras falsas doctrinas. Por otro lado, gente que se considera justa a sí misma viene y trata de edificar sobre apariencias externas de piedad, resultando en una santidad que es perversidad. Bueno, eso no suena bien, ¿o sí? Es una santidad que consiste en sentirse bien por no hacer lo que los demás están haciendo, teniendo todas las reglas en su lugar, teniendo todas las doctrinas e ideas en su lugar,… Pero mejor observa dónde empezó el Señor.

Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación. Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.  Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.…”

Pon estas cosas en orden. Humíllate. Tendrás que conocer la tristeza y el sufrimiento. Aprende a recibir instrucciones y a obedecerlas, con humildad, sin rebelión, ya sea que te hagan feliz o no. Aquí están los fundamentos sobre los que tienes que edificar. Entonces puedes añadir toda la santidad que quieras y permanecerá, pero si primero quieres tener las cosas santas y luego esto (el fundamento), no funcionará, porque te llenarás de orgullo religioso. Llega al fundamento primeramente.

Trabaja sobre estos fundamentos, aún cuando no sientas tatas ganas de hacerlo. Prosigue a la perfección. Solo el que persevere hasta el fin será salvo. Estamos acercándonos a tiempos cada vez más oscuros. En Timoteo habla de tiempos peligrosos. Los hombres serán amadores de sí mismos, soberbios, desobedientes a los padres, avaros, vanagloriosos, etcétera.

Y en medio de eso, únicamente se salvarán los que pierden todo lo que tienen, los que aún en medio de la duda y en medio de preguntar: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” Sigan adelante. Serán probados con fuego. Cuando veo la historia de la Iglesia, eso es lo que los mártires y todos enfrentaron. La gente siempre habla de Pablo y Silas cantando himnos en la cárcel a medianoche. Esa es una bendición, poder regocijarse en medio del sufrimiento. He leído de historias de hermanos yaciendo en calabozos y cárceles por meses o años, hasta que toda su ropa se pudrió y sólo les quedaba el cuello de la camisa alrededor. Pero aún así no negaron al Señor. Quizás no sabían en dónde estaba Dios, pero a ellos no les preocupaba su propia felicidad. Si su enfoque hubiera estado en su felicidad, se hubieran rendido mucho tiempo atrás.

Vamos a tener que sujetarnos nuestros cinturones para pasar las pruebas. Incluso verás a gente que crees que debería ayudarte, y más bien no ayudará en nada, pero tú haz lo que tienes que hacer. La gente va a fallarte con toda seguridad. Cuando lo hagan, es mejor estar listo para perdonarlos, porque si no, tú serás el próximo en fallar.

¡Este fue un mensaje de ánimo! Si no viste en él nada más que melancolía y penumbra, entonces necesitas cavar un poco más profundo.

Que el Señor añada Su bendición a Sus Palabras. ~

-Por David Keeling, traducido y transcrito por Josué Moreno