sábado, 28 de diciembre de 2013

Demos Gracias


“Gracias te doy Señor por el anhelo… de servirte en mi existencia transitoria”


Diez leprosos son limpiados

“Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos y alzaron la voz, diciendo: !Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros! Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados. Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz, y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias; y éste era samaritano. Respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están? ¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero? Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado”. (Lucas: 17:11-19)

Diez hombres creyeron en Jesús y por eso le buscaban, ellos clamaron a Dios, pidieron misericordia, porque sabían que el Señor tenía el poder para sanarles. Dios le concedió ser sanados, pero sólo un hombre de los diez regresó a darle gracias al Señor por lo que le había concedido. Muchos de nosotros estuvimos enfermos durante mucho tiempo, llevamos una vida impía que se cruzaba con la voluntad de Dios. En cierta parte de esa vida nos dimos cuenta de la esclavitud en la que vivíamos y de alguna manera supimos que Jesús tenía el poder para liberarnos de tal opresión. Y fue en ese momento cuando empezamos a buscarle, convencidos de pecado, avergonzados por nuestra maldad, clamando a Dios ayuda.

¿Cuánta gente busca a Cristo?

Son muchos los que se dan cuenta de su enfermedad, son bastantes los que buscan ser sanados por Jesús, ser libertados. La misericordia del Señor se ha extendido, el Espíritu Santo que Dios envió a este mundo para convencer de pecado, justicia y de juicio cumple con su función, y miles se han dado cuenta de su vida desacorde a los mandatos de Dios, ellos claman ser libertados, pidiendo perdón, y por su bondad Dios concede tal petición. El problema es que ciertamente son muy pocos los que regresan a agradecer a Dios por la oportunidad de Servirle, por habernos libertado de una vida injusta, impía y miserable. Muchos recibieron de Dios, y se fueron contentos por lo que recibieron de Él, pero pocos son los que se acuerdan cuan misericordioso fue Dios para sanarles de su enfermedad de muerte, y regresan a dar gracias y a ponerse a Su servicio incondicional.

En la Biblia hay muchos ejemplos de personas que claman a Dios y son escuchados, hoy en día muchos piden a Dios y son escuchados. El joven rico fue un ejemplo, él estaba seguro de que todos los mandatos de Dios estaba guardando,  pero de alguna manera sabía que le faltaba algo, por eso fue y preguntó a Jesús, “¿Señor qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?” Cristo fue muy sincero con ese joven, la Palabra dice que le miró y le amó, es decir, el Señor tuvo compasión de él y le dijo la verdad, pero el joven rico no quiso ser liberado aunque tuvo la oportunidad de serlo, y de ser agradecido por ser rescatado del engaño, pero en cambio, se fue triste porque tenía muchas posesiones a las que no quería renunciar, amó más la esclavitud y su pecado de avaricia.

¿Qué buscamos en Cristo?

Hemos dicho que muchos buscan a Dios, pero pocos le hallan en verdad y esto podría explicarse con base en distintas causas, pero sería interesante preguntar a las personas ¿Qué buscan en Cristo?, Hay quienes buscan: tranquilidad, paz, prosperidad, bienestar, alegría, una familia mejor, una iglesia perfecta, etc. Después de ser llamados al arrepentimiento buscan todas estas cosas, y es posible que al principio estén muy agradecidos con Dios,  pero si no encuentran tales cosas, y en lugar de eso se encuentran con todo lo contrario, por ejemplo: problemas, preocupación, pobreza o escases, malestar, tristeza, una familia desunida y una iglesia dónde no encuentran lo que buscaban, entonces en ese momento ya no son  agradecidos, no creen que eso provenga de Dios, no creen que eso sea una bendición, la mayoría claudica al encontrase en esta situación, vino la prueba y no resistieron.

Hay también quienes buscan servir a Dios sin importar el costo, buscar hacer Su voluntad en cualquier aspecto de la vida diaria, incluso estando dispuestos a sufrir por causa del Señor. Y a pesar de que les venga todo tipo de cosas que por el mundo son vistas como malas, aun así, dan gracias a Dios por eso, y creen que realmente es la misericordia de Él, quitándoles todo lo que  socialmente es considerado como bueno para probarlos y ver si aun después de perderlo todo están dispuestos a servirle; dan gracias porque están consientes de que esa es la forma en la que Dios moldea a sus siervos, agradecen que el Señor tiene un plan distinto al que ellos ya habían pensado porque tal vez esa sea una señal de que no están yendo por el camino correcto y comprenden que es mejor esperar en Dios que estar planeando todo aspecto de la vida, tendrían la certeza de que si todo les saliera bien en este mundo es porque Dios les ha abandonado.

Jesús sanó a 10 hombres sin necesidad de hacer rituales establecidos en la ley mosaica, mostró el poder de Dios a esos hombres. 9 de esos hombres no regresaron a dar gracias, estaban tan emocionados por lo que pasó en sus vidas, estaban tan concentrados en sí mismos y en lo que les había ocurrido por obra de Cristo, que se les olvido dar gracias; y eso sin mencionar que ese fue uno de los tantos milagros que hizo Jesús en este mundo y una oportunidad más para que los sacerdotes de la Ley creyeran en Él.

De la misma manera muchos ven la mano generosa del Señor en sus vidas y después de un tiempo se olvidan de eso, dejan de ser agradecidos cuando se muestran inconformes con Dios y después de obtener lo que tanto pidieron se alejan de Él. El apóstol Pablo escribió lo siguiente acerca de aquellos se olvidaron de dar gracias: “Pues habiendo conocido  Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios se hicieron necios” (Romanos 1:21,22)

¿Cuántas oportunidades vemos en nuestra vida para mostrar gratitud a Dios por medio de nuestras acciones?

Cuando vivimos justamente mostramos gratitud a Dios, a través de nuestras acciones expresamos cuan agradecidos estamos con Dios por su misericordia para con nosotros, poniendo en práctica las sencillas enseñanzas de Cristo hacemos manifiesto un gran agradecimiento con nuestro Padre celestial porque nos mostró la luz a través de su Hijo amado en quien Él se complace, esa luz que vino al mundo para que creyéramos y no anduviéramos más en tinieblas (Juan 12:45)

Diariamente tenemos la oportunidad de agradecer a Dios, todos los días hay una forma de mostrar que vivimos en contra de la corriente de este mundo, en cada situación podemos demostrarle al mundo que hay una manera distinta de ver las cosas, esa es la forma de vida que Jesús nos enseñó con el ejemplo. Esa es la manera en que agradecemos a Dios, estando contentos por hacer Su voluntad preciosa, por obedecerle y someternos a su Señorío, pase lo que pase, venga lo que venga, siempre preparados a entregar la vida y dispuestos a desfallecer con tal de servirle.

En la palabra de Dios encontramos varios motivos por los cuales debemos agradecer a Dios, a continuación se muestran algunos de esos motivos:
·    
    Gracias a Dios fuimos libertados:

“Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados; y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia” (Romanos 6:17,18)

Vivíamos en esclavitud, y ni siquiera lo sabíamos, vivíamos para nosotros mismos de manera muy egoísta, nuestra alma estaba destinada a la perdición eterna. Sin ser dignos, Dios nos volteó a ver, Él se apiadó de nosotros y nos libertó sin ningún merecimiento. Esto es digno de eterno agradecimiento.

·        Gracias a Dios que nos da el poder para vencer:

Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano”. (1 Corintios 15:57,58)

La Palabra de Dios son las instrucciones de vida que Él nos ha otorgado para caminar por la senda estrecha, todas sus enseñanzas nos son guía para ir por el buen camino venciendo al mal, gracias al Señor podemos vencer la maldad haciendo el bien, y ese poder otorgado por Dios nos ayuda a estar firmes y a ser constantes en las buenas obras del Señor, por medio de las cuales demostramos agradecimiento.

·        Gracias a Dios por tener hermanos en el mismo sentir:

“Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros, siempre en todas mis oraciones rogando con gozo por todos vosotros, por vuestra comunión en el evangelio, desde el primer día hasta ahora; estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo; como me es justo sentir esto de todos vosotros, por cuanto os tengo en el corazón; y en mis prisiones, y en la defensa y confirmación del evangelio, todos vosotros sois participantes conmigo de la gracia. Porque Dios me es testigo de cómo os amo a todos vosotros con el entrañable amor de Jesucristo. Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde aun más y más en ciencia y en todo conocimiento, para que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo, llenos de frutos de justicia que son por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios”.

Es una gran bendición contar con hermanos en la fe verdadera de Cristo, tener comunión los unos con otros, animándonos entre sí para la edificación del cuerpo de Jesús, exhortándonos en amor y en la sana doctrina del Evangelio puro y Santo. Los hermanos son parte importante en la vida cristiana, los hermanos son la fortaleza de la comunión en Cristo (parte esencial de una iglesia verdadera), Cristo dijo que teniendo amor los unos con los otros, en eso conocerían los demás que somos Sus discípulos.

No olvidemos nunca cuan bondadoso ha sido Dios con nosotros, en todo aspecto de nuestra existencia perseveremos “dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo” (Efesios 5:20)

Tomemos muy en cuenta que el dar gracias es un mandato de Dios que debemos cumplir como Sus siervos, no olvidemos pues “Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús”. (1 Tesalonicenses 5:18) Amen.

Por Pedro Santos