jueves, 5 de diciembre de 2013

¿Qué opina Dios de nuestros seminarios?



“La gente educada (preparada) de este mundo comienza erróneamente por el final. Atan el caballo al final de la carreta. Amarían recibir la verdad de Cristo en instituciones prestigiadas de aprendizaje, pero esto es como ir con el orfebre y decirle que me enseñe su oficio sin molestarme en ir a su taller, o como un hombres que quiere aprender cómo hacer zapatos solo leyendo un libro. Aprender haciendo es la manera de aprender a Cristo. Suena muy fácil: “Haz lo que Cristo haría.” Pero no es fácil. Es “andar por fe, no por vista.” Leonardo Shiemer..


Dios es muy claro en muchos pasajes de la Escritura, y también a través del ejemplo de Jesús, en el sentido de que la preparación teológica no es benéfica para los pastores. Pero haciendo caso omiso de todo lo que Dios ha escrito sobre el tema, la mayoría de las iglesias de hoy requieren por lo menos de un título de seminario de parte de su pastor, si no es que de una educación teológica superior más avanzada y seria. Inconscientemente, la iglesia ha comprado la creencia de que los pocos que tienen preparación universitaria teológica poseen la llave para la comprensión de las cosas más profundas de la Escritura, y que los cristianos tienen que buscar a dichos eruditos, que no son más que meros hombres, para encontrar en ellos las respuestas a las preguntas difíciles y para la comprensión espiritual de los misterios de la Escritura. En la iglesia se ha creado un pedestal de doctorado en el que los más preparados son vistos como más elevados y se les otorga más respeto y autoridad, por encima de los demás cristianos, en la comprensión y el conocimiento espirituales. La percepción subconsciente de muchos cristianos es que la comprensión espiritual proviene de otros seres humanos, en lugar de ser un don gratuito del Espíritu Santo, que es de donde la verdadera comprensión espiritual en realidad viene (Juan 14:21-23.)

 Es increíble que aunque un título universitario o de seminario es un requisito para el cargo de pastor en la mayoría de las iglesias, no existe ninguna base bíblica para ello, y aún así decimos vivir de acuerdo con la Biblia y seguir el ejemplo de Jesús. El ejemplo más cercano en las Escrituras a un seminario teológico es el sistema educativo de los fariseos. El resultado de su sistema de educación es bastante claro. Estaban tan cegados por su misma teología que ni siquiera pudieron reconocer a Dios cuando vino a ellos en persona (en la persona de Cristo). Realmente creían que amaban a Dios, pero en realidad odiaban a Dios (a Jesús) porque Dios no encajaba con la teología que les había sido enseñada en sus escuelas. Se negaron a creer la verdad. Se fueron al infierno, porque su educación resultó ser una piedra de tropiezo. Eran orgullosos, hipócritas, y buscaban la aprobación y el honor de los hombres. Dios intencionalmente les ocultó Su sabiduría y les impidió alcanzar la comprensión espiritual.

 "En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó." (Mateo 11:25 y ver Lucas 10:21.) El sistema educativo de los fariseos fue un sistema fracasado y aún así el sistema de educación en los seminarios de hoy es muy similar al de aquel entonces.

 El adoctrinamiento particular por parte de la iglesia o del seminario tiene el potencial de ser espiritualmente peligroso porque tiende a encerrar a una persona dentro del sistema de creencia teológica impartido por el seminario. Si esa persona pertenece a tu denominación, probablemente piensas que eso es algo bueno. Pero piensa en todas las personas en otras denominaciones o iglesias que están en desacuerdo contigo, o piensa en aquellas que están en grave error y que no se apartarán de él. Lo mismo puede suceder con los de tu iglesia. He observado que cuando una persona ha sido cristiana ya por muchos años, en general se ha tragado sin más un determinado sistema de creencias teológicas o denominacionales y es muy difícil que las abandone. La gente ya no va a cambiar, con algunas excepciones, a pesar de que se le de pruebas bíblicas de lo contrario. Reinterpretan pasajes claros de las Escrituras que muestran que están equivocados, para adaptarse a su teología. El resultado es, con algunas raras excepciones, que la gente no va a cambiar: el bautista no se convertirá en pentecostal, el pentecostal no se convertirá en presbiteriano, y el hermano de Plymouth no se convertirá en bautista. Mucha gente tiende a creer que “el error es verdad” hasta el día de su muerte porque confían en la persona con un doctorado que les enseñó. Se limitan a creer y a repetir lo que han leído o escuchado de personajes muy preparados, ya sea en la iglesia, en el seminario, o en un comentario bíblico elaborado por el Doctor... (McArthur, Mathew Henry, Scofield, Gill, etc.)

 La manera en que Jesús preparó a Sus discípulos fue totalmente diferente a un seminario. Era más bien un aprendizaje práctico, pues los discípulos veían el ejemplo de Su vida y Él contestaba a Sus preguntas, y no podría ser jamás descrito como una educación formal. Al final de su entrenamiento con Jesús, todavía eran descritos como hombres sin letras e ignorantes. Sin embargo, habían pasado un tiempo de calidad y en cantidad con el Señor. "Entonces viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús." (Hechos 4:13) El mismo Señor Jesucristo no asistió a ningún tipo de educación teológica o formal. Juan 7:15-18 "Y se maravillaban los judíos, diciendo: ¿Cómo sabe éste letras, sin haber estudiado? Jesús les respondió y dijo: Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió. El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta. El que habla por su propia cuenta, su propia gloria busca; pero el que busca la gloria del que le envió, éste es verdadero, y no hay en él injusticia." Un pastor tiene que seguir el ejemplo de Jesús y enseñar la doctrina de Dios, no lo que otros maestros, profesores de seminario, o comentaristas le hayan enseñado.

 Pablo era un hombre muy preparado no sólo en el conocimiento secular y filosófico de la época, sino también especialmente en las enseñanzas de los fariseos. Él conocía la terminología y el razonamiento de la élite religiosa. Pero él hizo a un lado todo eso como algo inútil y sin valor. (Véase 1a Corintios 2:1-16)

 Moisés fue educado en la casa de Faraón, con la mejor educación que existía en Egipto en aquel tiempo. Sin embargo, eso no lo calificaba para salvar y guiar a los hijos de Israel. Dios tuvo que humillarlo durante 40 años en el desierto, trabajando con ovejas, antes de que estuviera listo para ser el líder que Dios quería que fuera. Cuando Dios llamó a Moisés, él mismo no se sentía cualificado para ser un líder o para estar siquiera delante de Faraón. Le pidió a Dios que enviara a otra persona en su lugar. Al final, Moisés obedeció a Dios. Fue uno de los líderes más grandes de todos los tiempos. La Biblia también dice que él era el hombre más manso. "Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la faz de la tierra. " (Números 12:03.) No fue la educación de Moisés la que lo hizo un gran líder, sino su mansedumbre.

 Ahora consideremos los siguientes pasajes enumerados en orden bíblico:
 Salmo 119:99 "Más que todos mis enseñadores he entendido, porque tus testimonios son mi meditación."

• Esto nos muestra que los maestros tienen un papel limitado en la verdadera comprensión espiritual. La revelación espiritual es el resultado de la meditación personal de la Palabra de Dios. No es el maestro el que tiene la mayor comprensión espiritual, sino el que medita en la Palabra de Dios.
 Salmo 119:100 "Más que los viejos he entendido, porque he guardado tus mandamientos;"

• Esto nos muestra que una mayor comprensión espiritual es el resultado, no sólo de meditar, sino de OBEDECER los mandamientos de Dios. La obediencia absoluta es un requisito previo para poder recibir entendimiento (1a Juan 1:7 y 2:27.) Si una persona se espera a obedecer hasta haber entendido, jamás va a recibir el conocimiento de Dios.
 Salmo 119:104 "De tus mandamientos he adquirido inteligencia; por tanto, he aborrecido todo camino de mentira."

•Los mandamientos de Dios nos dan entendimiento. No es a través de la formación de otros seres humanos en el seminario. (Proverbios 15:33 y 23:12.)

Proverbios 2:6 "Porque Jehová da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia."

•Es el Señor quien da la sabiduría y el conocimiento. La comprensión espiritual no se adquiere a través de la educación teológica, sino pidiendo a Dios sabiduría (Santiago 1:5) y buscándola como tesoro y como las niñas de los ojos. (Proverbios 7:2.)

 Mateo 18:1-5 "En aquel tiempo los discípulos vinieron a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos? Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos, y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos. Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe."

•Los grados académicos y la educación en el seminario y los grados no le ayudan a un pastor a ser humilde, sencillo y confiado como un niño pequeño. (Mateo 20:25-28.) Mucho menos le ayuda a recibir las Palabras de Cristo de manera completamente literal para obedecerlas y predicarlas así; es decir, los pastores egresados de seminario jamás tendrán la creencia de que "Jesús dijo lo que quiso decir y quiso decir lo que dijo," y de que es imperativo obedecer eso que dijo, sin cuestionar nada ni considerar costos. Y ningún pastor egresado de seminario creerá eso simplemente porque su misma teología le enseña a interpretar las palabras de Cristo, no a recibirlas como un niño.

 Mateo 23:8-12 "Pero vosotros no queráis que os llamen Rabí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos. Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo. El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo. Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido."
•El mandamiento del Señor Jesús (NO es una sugerencia) es que Sus siervos no utilicen un título de honor: "Reverendo," "Doctor," "Maestro en Divinidad," etc.

• La Iglesia Católica comete un gran error al llamar a sus sacerdotes "Padre." La relación del pastor con la congregación no es la de un padre con sus hijos, sino de hermanos. (v 8.)

• Jesús se sentó para enseñar a Sus discípulos tanto en el Sermón del Monte como en la barca, como en la sinagoga de Nazaret. Un púlpito suele elevarse por encima de las personas y pone al pastor como el centro de atención. (Marcos 9:33-37.)

• El corazón del pastor debe estar encendido para los niños. El propósito de la mayoría de la educación recibida en el seminario no es entrenar a los pastores para recibir a los niños, sino para que puedan enseñar a los adultos. Así, la mayoría de la educación impartida en el seminario pasa por alto el importante principio de la trascendencia de los niños en la iglesia. (v 37.)

•Mateo 13:11-13 "El respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado. Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. Por eso les hablo por parábolas: porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden."

• Los fariseos estaban muy preparados en el Tanáj (el Antiguo Testamento hebreo), en los "seminarios teológicos" de su día, y conocían a la perfección todos los comentarios bíblicos rabínicos de su día (Talmud, Midrash y Mishna, aún sin ser escritos, pero dados como tradición oral.) Sin embargo Dios escondió la comprensión espiritual de ellos y se la reveló a hombres sin educación. A los fariseos, a pesar de su alto nivel en preparación bíblica, Dios les ocultó los misterios del reino de los cielos, y esto, el mismo Jesús lo hacía expreso a través de Sus parábolas. Puesto que Dios eligió ocultar la verdadera comprensión espiritual de los teólogos de la época de Jesús ¿por qué los pastores tratan de prepararse teológicamente tan profundamente?
 "Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; pero al que no tiene, aún lo que tiene le será quitado." Si la preparación teológica tuviera valor alguno, entonces los fariseos ya tenían algo de entendimiento, y ellos hubieran recibido más revelación, mientras que los pobres discípulos ignorantes se hubieran vuelto más ignorantes espiritualmente, según el versículo anterior. Pero sabemos que fue completamente al revés.

 1a Corintios 1:17-31 y 1a Corintios 2:1-16

•Dios nos dice en estos pasajes que la predicación no debe ser con sabiduría de palabras, sino con demostración del Espíritu y de poder, con gran temor y temblor, predicando la cruz de Cristo, que es locura a los que se pierden. La comprensión espiritual se recibe directamente del Espíritu Santo, y no de la educación humana. Por lo tanto, la educación del seminario no hace a la predicación de un pastor más eficaz, de hecho hace que se vuelva vana la cruz de Cristo.

•Dios ha elegido a los ignorantes, a los débiles, a lo vil del mundo, a los que son despreciados. Dios no ha elegido a los seminaristas para dirigir a Su Iglesia. Jesús mismo siguió este principio en la elección de los doce discípulos. No eligió a ningún fariseo instruido. Más tarde, cuando Pablo, un fariseo muy instruido, se convirtiera al cristianismo, él nos cuenta cómo renunció a su educación teológica como basura, a fin de que su ministerio fuera más eficaz para Cristo (Filipenses 3:4-11.)

•Pablo muy probablemente poseía el equivalente a un doctorado en teología en los días de hoy. (Ver Hechos 22:3.) Sin embargo, él rechazó por completo su educación formal e hizo un esfuerzo consciente y voluntario para mantener su predicación sencilla y accesible, utilizando las palabras que el Espíritu Santo le daba para hablar. Tres veces en este pasaje afirma que él no utilizó las palabras ni la educación que le habían enseñado en el "seminario" (la formación bíblica que había recibido en su juventud del mejor estudioso de la Biblia de su época, Gamaliel. (v. 1, 3,13.)

 1a Corintios 3:18-21 "Nadie se engañe a sí mismo; si alguno entre vosotros se cree sabio en este siglo, hágase ignorante, para que llegue a ser sabio. Porque la sabiduría de este mundo es insensatez para con Dios; pues escrito está: El prende a los sabios en la astucia de ellos. Y otra vez: El Señor conoce los pensamientos de los sabios, que son vanos. Así que, ninguno se gloríe en los hombres; porque todo es vuestro;"

•Dios aquí nos advierte que es fácil para una persona altamente educada engañarse a sí misma y creerse sabia por lo que ha aprendido, cuando quizás no sea tan sabia en la realidad. Si un pastor tiene un título de seminario que lo hace sabio de acuerdo con el mundo, según este pasaje, él tiene que hacerse ignorante y tonto, y renunciar a su sabiduría del seminario, para que pueda llegar a ser sabio. De lo contrario sus pensamientos, aunque parezcan ser sabios, le impedirán alcanzar la verdadera comprensión espiritual.

•Hay dos sistemas educativos diferentes: la verdad de Dios y el sistema educativo y la filosofía del mundo. El contenido y la filosofía de estos dos sistemas son diferentes. No podemos mezclar la filosofía del mundo con el sistema educativo de Dios y aún así tener la verdad. Habrá error. No es de extrañar que las universidades cristianas y los seminarios casi siempre se vuelven más mundanos cuanto más tiempo están en existencia. Ellos siguen el modelo de la sabiduría de este mundo y su sistema educativo. Además, muchos de sus profesores son educados por los sabios de este mundo. (2a Corintios 2:5.)

•La predicación de un pastor debe estar basada en la sencillez y sinceridad de Dios y por la gracia de Dios, no en conocimientos de hombres de este siglo. Un pastor educado tiene más tendencia a confiar en su educación y en lo que le ha sido enseñado por los hombres. Dios quiere que el pastor reconozca sus propios defectos y limitaciones como pastor, y que aprenda a predicar con simplicidad para que todos puedan entender, incluidos los niños, confiando en que sólo la gracia de Dios obre a través de su predicación.

 2 Corintios 12:10 "Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte."

• Dios a menudo usa las debilidades de una persona, más que sus fortalezas, para llevar a cabo la Obra que Dios le ha encomendado. El seminario, por su misma naturaleza, está diseñado para dar a un pastor fortalezas humanas que no son necesarias para llevar a cabo la Obra de Dios. Un pastor tiene que actuar con la fuerza y el poder de Dios (Colosenses 1:29), no con la suya propia, porque cuando es débil, es que es fuerte. Dios nos dice que Su poder se perfecciona en nuestra debilidad, no en nuestras fuerzas. Dios quiere toda la gloria sólo para Él.

 Gálatas 1:10-12 "Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo. Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre; pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo. "

•Tristemente se observa que en muchas ocasiones hay pastores que obtienen un título de seminario para complacer a su congregación potencial que planea contratarlo y pagarle un salario como ministro. Pero cuando un pastor hace las cosas para agradar a los hombres, no es un siervo de Dios.

•Pablo aquí testifica que él no recibió su formación en el evangelio de otras personas. Él fue enseñado directamente por Dios. Se fue a Arabia y pasó un buen tiempo con el Señor (parece que a solas), aprendiendo directamente de Dios lo que Dios tenía que enseñarle. Sería mucho mejor que los jóvenes que desean ser pastores o misioneros, en vez de asistir a un seminario, siguieran el ejemplo de Pablo y se fueran un año o más a pasar tiempo en una cabaña en el bosque o en un lugar similar, orando con fervor y estudiando la Biblia por sí mismos, pidiendo al Espíritu Santo que le enseñe las cosas que Dios quiere que aprendan. Josué también se preparaba pasando tiempo en comunión con Dios en el tabernáculo y Juan el Bautista, en el desierto, antes de manifestarse a Israel. (Éxodo 33:11, Lucas 1:80.) ¿Acaso Cristo no es capaz de enseñarle a un pastor todas las verdades espirituales que él necesita saber? ¿Por qué, entonces, tiene que ir a otras personas (al seminario) para que lo enseñen?

 Colosenses 2:8 "Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo."

•Aquí se nos advierte en contra de cosas que a menudo son enseñadas por personas preparadas y respetadas en la iglesia y sobre todo, en el marco de los seminarios teológicos. Las filosofías, las teologías, las doctrinas denominacionales, las doctrinas que llevan el nombre de hombres (e.g. calvinismo, arminianismo, sabelianismo, wesleyanismo, etc.), los sistemas de pensamiento y de creencias, todo sigue en pos de la tradición de los hombres y son enseñadas en algún seminario. Dios nos advierte aquí que una persona debe tener cuidado de que su ministerio para Cristo no sea echado a perder por causa de su educación teológica. Es absurdo que un pastor vaya al cementerio, ¡perdón!, seminario, en donde muy pronto lo matarán y enterrarán espiritualmente.

• Es importante que no aceptamos algo sólo porque esa es la forma en que la iglesia siempre ha hecho las cosas. Por ejemplo, las escuelas dominicales, o la filosofía de la educación cristiana.

 1 Pedro 5:1-4 "Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada: Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey. Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria."

•Tanto el ministerio asalariado como la educación formal teológica en el seminario están en directa desobediencia a este claro pasaje bíblico de no alimentar el rebaño a cambio de un pago de dinero. Por el pago de una cierta suma de dinero, los seminarios son productores de pastores. El seminario engorda a sus estudiantes con sabidurías humanas, y, dependiendo de qué tan engordado quede el estudiante, se le otorga un título. Luego la oveja engordada (el pastor), entonces va a una iglesia en la que alimenta a ese rebaño de ovejas por un pago de dinero cada semana o cada mes. Si a la iglesia que está pagándole al ministro, no le gusta lo que el ministro predica, dejan de pagarle y le piden que se vaya a otro sitio. Así se evita la denuncia bíblica del pecado. Comparar: "Mas yo estoy lleno de poder del Espíritu de Jehová, y de juicio y de fuerza, para denunciar a Jacob su rebelión, y a Israel su pecado." Miqueas 3:8. Contra: "Tus profetas vieron para ti vanidad y locura; y no descubrieron tu pecado para impedir tu cautiverio, sino que te predicaron vanas profecías y extravíos." (Lamentaciones 2:14). Todo este sistema está en clara desobediencia directa a la Palabra.

 Claramente, podemos concluir con base en LAS ESCRITURAS, que, muy contrario a la opinión popular, el seminario teológico no solamente no es beneficioso para los pastores, sino que resulta muy perjudicial para la salud espiritual de éste y de su congregación.

 Si vamos a tener un verdadero avivamiento en la iglesia de hoy, la iglesia necesita rechazar su enfoque en la educación religiosa. Los pastores tienen que humillarse, arrepentirse de sus pecados y de sus teologías muertas, avivarse ellos mismos, y pedirle a Dios que les dé la verdadera revelación espiritual pasando suficiente tiempo en el secreto con Dios, a fin de que puedan salir a predicar la Palabra y hacer que la gente se vuelva de sus malos caminos.

 "Pero si ellos hubieran estado en mi secreto, habrían hecho oír mis palabras a mi pueblo, y lo habrían hecho volver de su mal camino, y de la maldad de sus obras." Jeremías 23:22. Bendiciones.


 (Por Myron Horst, traducido y adaptado por Josué Moreno)