lunes, 9 de junio de 2014

Noé—movido por la fe


“Por la fe Noé”
“Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe” (Hebreos 11:7).

Los días de Noé fueron días oscuros. Y se estaban haciendo cada vez más oscuros. Génesis 6:5 nos dice: “que todo designio de los pensamientos del corazón de [los hombres] era de continuo solamente el mal.”Aunque no podemos comprender plenamente la profundidad del mal en los días de Noé, podemos imaginar cómo debió de haber sido. La Biblia nos advierte que, en los últimos días, el mal y el materialismo dominarían el mundo en un grado similar.

Dios se entristeció grandemente sobre la maldad en el mundo. La ola de maldad parecía llevar a todo el mundo con ella. El hombre se estaba volviendo cada vez peor, amontonando más pena y libertinaje sobre sí. Génesis 6:6 dice, “… y le dolió [a Dios] en su corazón.”

Finalmente Dios determinó traer juicio sobre el mundo impío. Él dijo: “Raeré de sobre la faz de la tierra… desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho.”(Génesis 6:7). ¡Que terrible final para un comienzo tan perfecto! Podemos estar seguros de que Dios tomó este paso después de mucha paciencia. Sólo después que el hombre lo había rechazado una y otra vez estuvo listo para derramar su ira.

¡Pero Dios vio un punto brillante en esta imagen oscura! En el siguiente versículo después de que Dios pronunció juicio sobre la tierra, leemos un llamativo anuncio. En medio de toda la maldad, Dios encontró a un hombre justo. Este hombre era Noé, quien “halló gracia ante los ojos de Jehová.” Este era el hombre que Dios usaría para un nuevo comienzo. Este era el hombre que tendería un puente para habitar la tierra después del diluvio.

Hacemos bien si prestamos atención a la historia bíblica de Noé, no sólo porque él ilustra una vida de fe, sino también porque Jesús nos advirtió que vienen días similares. Mucha gente está atrapada por el espíritu de este siglo. ¿Estamos completamente controlados por el Espíritu de Cristo? “El amor de muchos [crecientemente]se enfriará.” ¿Está el amor de Cristo brillando ardientemente en nuestros corazones y brillando claramente de nuestras vidas? Muchos están adoptando un “Cristianismo” informal que evita la cruz y prefiere una satánica falsificación egocéntrica.  ¿Estamos “examinando todo; [y] reteniendo lo bueno”? Burla, intimidación y persecución están amenazando con “cansar a los Santos del Altísimo”. ¿Estamos desarrollando la audacia y la fortaleza espiritual necesaria para “pelear la buena batalla de la fe”?

“Noé halló Gracia”
“Pero Noé halló gracia delante de los ojos de Jehová.” (Génesis 6:8).

¿Qué secreto hizo de Noé el hombre de Dios del momento? ¿Cómo podía él ser el canal por el cual continuaría la humanidad? La respuesta para Noé es también la respuesta para nosotros. La primera parte de esa respuesta se encuentra en la primera cosa que leemos acerca de Noé en Génesis 6—él “halló gracia delante de los ojos de Jehová.”

¿Qué pasa cuando un hombre halla gracia ante los ojos de Dios? Halla el favor del amor de Dios. Halla compasión y ayuda. Para Noé, ello significaba no perecer con el resto de la humanidad. En vez de recibir la severidad de Dios, el recibió Su bondad. Él y su familia serían los únicos sobrevivientes del diluvio que vendría.

¿Halló Noé gracia porque la buscó? ¿Estaba simplemente tratando de escapar del terrible juicio que sabía que pronto caería? Probablemente no. Buscar a Dios era una forma de vida para Noé.

¿Podría también decirse que la gracia encontró a Noé? Muy probablemente. Dios se entristeció de lo que Él tenía que hacer. Él no deseaba poner fin a la vida humana para siempre, así que buscó a alguien a quien pudiera usar. Noé fue ese alguien. Sí, Noé recibió la gracia.

Por otra parte, podemos con razón decir que Noé halló gracia—aun cuando él no estaba necesariamente buscándola. ¡Noé halló gracia a la vista de Dios por cómo él era! Génesis 6:9 dice: “Noé, varón justo, era perfecto en sus generaciones; con Dios caminó Noé.”Esto explica por qué Dios aceptó a Noé, y nos ayuda a entender más completamente lo que Hebreos 11:7 nos dice acerca de él y de su fe.

Hebreos 11 recalca la fe como la fuerza energética en su vida. La fe produce una vida que agrada a Dios. La fe empoderó a Noé para destacar de entre las masas de humanidad. La fe le dio la oportunidad de tender un puente al mundo después del diluvio. Pero el éxito no llegaría sin lucha y dificultad o sin sudor y fatiga. Él no iba a disfrutar de la aprobación pública. Tampoco podía hacer un acto heroico y vivir felizmente después dependiendo de su fuerza. Necesitaría fe y más fe muchas veces antes de terminar.

La fe produjo persistencia en la vida de Noé. Dios le dio la gracia para que pudiera persistir. Y Dios todavía da de Su gracia a los que caminan delante de Él como Noé lo hizo.

 “Noé, cuando fue advertido por Dios”
“Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza.” (2 Pedro 3:17).

Si, “Noé halló gracia ante los ojos de JEHOVÁ”. La evidencia de esa maravillosa relación aparece en lo que Dios hizo por Noé. Una frase en Hebreos 11:7 nos dice que Noé fue “advertido por Dios.”

Cuando Dios decidió terminar con el mundo malvado tal como era en aquel entonces, Él escogió a Noé para comenzar de nuevo. Así que Dios advirtió a Noé acerca de lo que planeaba hacer. Dios siempre advierte antes de un desastre inminente. Él le advirtió a Abraham sobre Sodoma y Gomorra. Él le advirtió a Su pueblo por medio de los profetas. Él nos ha proporcionado amplias advertencias sobre el futuro también.

Para Noé pudo haber sido difícil, incluso imposible, imaginar cómo sería un diluvio. Él nunca había visto llover, y las aguas siempre habían estado en su lugar. Él podría haberse quejado o descartado la idea misma de una gran inundación. Pero Noé caminó con Dios, así que él creyó lo que Dios dijo. Aunque él no entendía todo lo que implicaba, el aceptó la advertencia. Al parecer su respuesta le preparó para el siguiente paso.

Dios no solamente informó a Noé sobre el diluvio sino que también le dijo cómo escapar. Él no sólo le dijo qué construir sino también cómo. El diseño y las dimensiones del arca influenciaron a los proyectos de construcción de buques de los ingenieros cientos de años después. Tenía que ser lo suficientemente grande como para mantener a la familia de Noé,  así como a un gran número de animales.

¡Qué gran encargo!  ¿Entendió Noé que llevaría muchos años de duro trabajo para construir esta arca?  Además, ya que nunca había llovido, todo el que lo veía probablemente se burlaba de él. Ni apreciaban su predicación de justicia todo el tiempo. ¿Surgió en él algo de desaliento a lo largo del camino? No se nos dice eso. Pero sí sabemos que él perseveró. Creemos que Dios lo inspiró para este gran trabajo.

La advertencia de Dios a Noé incluía información, instrucción e inspiración para la tarea. Pero Noé decidió cómo respondería. Él fue el que tuvo que ponerse en acción y seguir año tras año.

Así lo es hoy. La palabra de Dios ampliamente nos informa acerca de las condiciones en los últimos tiempos. ¿Creemos sinceramente que vivimos en los últimos días? ¿Intensifica esta creencia nuestro amor por las almas perdidas y nuestro anhelo por el cielo? En Su Santa Palabra y a través de Su Santo Espíritu, Dios nos enseña cómo vivir en tiempos como estos. ¿Estamos viviendo en una cuidadosa obediencia a “todas las cosas” de la Biblia? Dios todavía está inspirando a Su pueblo a perseverar en la causa de la verdad. ¿Estamos avanzando, resueltos a través de las dificultades y sin vergüenza en la cara del desprecio?

“Noé…con temor”
“El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Buen entendimiento tienen todos los que practican sus mandamientos; Su loor permanece para siempre.” (Salmos 111:10).

Dos fuerzas principales movieron a Noé. Lee Hebreos 11:7 sin la frase de Dios advirtiendo a Noé: “Por la fe Noé… con temor.” Esto puede parecer una paradoja. ¿De qué manera armonizan la fe y el temor? El temor, como solemos pensar, no se mezcla con la fe en absoluto. Pero la fe y el temor piadoso encajan a la perfección.

Primero, considera el hecho de moverse por la fe. La fe no tiene estados de inactividad. Es un medio conector entre un hombre y el objeto de su confianza. Cuando la fe reconoce la necesidad de una acción, algo se mueve. Noé había recibido una advertencia. Vendría un diluvio y su salvación estaba en un arca. Él tenía las dimensiones y las instrucciones, pero no tenía un arca. Ninguna cantidad de alabanzas a los méritos de un arca producirían una. La fe, por sí sola, almacenada como en una reserva, no era suficiente. Para salvar su vida, Noé se tuvo que mover.

Noé se movió. Él pasó muchos años agotadores construyendo el arca. Se pudo haber desesperado ante la inmensidad del proyecto y la lentitud del progreso. Se pudo haber preguntado si el diluvio en realidad vendría. Pero él perseveró—no en una ráfaga de energía aturdida, sino en el constante ejercicio de la fe y la acción. El éxito radica en que estas dos se muevan juntas.

La fe y el temor le dieron a Noé una vista de largo alcance. Él vio lo que todavía no podía ser visto. Así que construyó el arca—no de acuerdo con sus propias ideas, sino acorde a las instrucciones que Dios le había dado. Génesis 6:22 lo resume: “Y lo hizo así Noé; hizo conforme a todo lo que Dios le mandó.”

Así, Noé con un temor piadoso, se relacionó más con Dios. Caminando con Dios, Noé se volvió más consciente de la grandeza y la majestad de Dios. Entendió la santidad de Dios. Se dio cuenta de la desaprobación y la aflicción divinas sobre la maldad humana. Él sabía que la maldad no podía quedar impune. Esto debe haber atraído a Noé aún más cerca del Señor. Él atesoraba su caminar con Dios y quería que continuara.

Los principios de la fe y el temor piadoso todavía corren lado a lado. El acoplamiento de estas dos cualidades dentro de un equipo eficaz provoca acciones correctas. Ellas producen un deseo de agradar a Dios, no sólo de escapar de la condenación y la destrucción. Noé demostró esto muy bien.

La fe y el temor piadoso llevan al santo hacia el trono del Todopoderoso en adoración. Los dioses del orgullo egoísta,  los placeres carnales, y las búsquedas mundanas no encuentran espacio en el corazón de un santo.  La fe y el temor piadoso producen un celo santo por obedecer al Señor sin reservas. Tal santo no compromete los claros mandamientos de la Palabra, a pesar de que vayan en contra de la carne.  Él no excusa el pecado como una mera debilidad. Ni juega descuidadamente con la tentación. ¿Está este equipo de fe y temor piadoso, motivando mi vida?

“Noé…Preparó el Arca”
“...Cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua.” (1 Pedro 3:20).

La fe y el temor piadoso movieron a Noé a actuar. ¿Qué logró esto? La siguiente parte de Hebreos 11:7 revela que “por la fe” y “con temor,” Noé “preparó el arca.”

Dios tuvo cuidado describiéndole a Noé la estructura del arca. Él detalló el diseño, los materiales y el equipamiento. Noé siguió las instrucciones, y después de muchos años de arduo trabajo, el arca estaba lista. El momento de la verdad y la expectación había llegado. Todos los años de justa predicación parecían colgar en la balanza. ¿Realmente vendría la destrucción de la que Noé había advertido? Y si así fuera,  ¿Podría la inmensa arca sobrevivir?

Poner a bordo a los animales en el arca pudo haber presentado una vista impresionante. Dios había dicho que las aves, las bestias y las criaturas de cada especie vendrían a Noé. Él iba a tomar de cada bestia limpia siete parejas. ¡Imagina la caravana de criaturas! Noé también tomó comida para las criaturas y para él mismo.

Ahora la gente. Sólo Noé, su esposa, sus tres hijos y sus respectivas esposas entraron en el arca de seguridad. Eso fue todo. De todas las grandes masas de la sociedad, sólo ellos tomaron en serio la advertencia de Dios. Los demás estaban tan ocupados comiendo, bebiendo y haciendo negocios como de costumbre, que ellos no imaginaban una destrucción “hasta que vino el diluvio, y se los llevó a todos.” (Mateo 24:36-39).

Una conmovedora descripción resume el final del proceso. “Y los que vinieron, macho y hembra de toda carne vinieron, como le había mandado Dios; y Jehová le cerró la puerta.” (Génesis 7:16). Imagina los pensamientos de Noé cuando la puerta se cerró, cerrada por una mano grande y firme. Dios lo aprobó; el arca lo sostendría; estaba a salvo. Ahora el diluvio vendría.

Conocemos el resto de la historia. Pero escucha otra vez el hermoso timbre en lo que Hebreos 11 dice sobre esta arca. Él la había construido para “que su casa se salvase.” Su fe, su temor piadoso, su predicación, y su labor ahora le daban la dulce recompensa—su familia estaba a salvo.

Aquellos que poseen fe y sus complementarias acciones, todavía preparan “arcas” de seguridad para sí mismos y para aquellos que quieran escuchar. El hogar cristiano es un arca de seguridad dentro de una sociedad contaminada y pecadora. Padre, ¿Estás haciendo todo lo que está en tu poder para hacer de tu hogar un baluarte de calor familiar y seguridad espiritual? Joven, ¿Estás contribuyendo o disminuyendo ese calor familiar y esa seguridad? La Iglesia es también un arca de seguridad para nuestras almas. ¿Estás canalizando tus energías en su éxito espiritual? O ¿Tu falta de compasión, cooperación, o consagración agota su vitalidad? ¿Éstas siendo como Noé, construyendo arcas de seguridad? o ¿Estás atrapado con el espíritu materialista de este siglo al igual que las masas en los días de Noé?

“Noé…Pregonero de Justicia”
“Dios… no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos” (2 Pedro 2:4, 5).

Para Noé, el pensamiento de su propio escape podría haber sido agridulce a la luz de los que perecieron fuera. Pero Noé había hecho todo lo posible. Había predicado y lo había practicado. Hebreos 11:7 resume su mensaje en una forma curiosa: “Y por esa fe condenó al mundo.”

Si cada ciudadano del mundo hubiera sido malo, las personas podrían haberse sentido menos culpables. Pero allí estaba Noé. Él no iba en la misma corriente. De hecho él habló fervientemente en contra de la perversidad a su alrededor.  Su construcción de un arca para escapar del juicio venidero sobre el pecado, hizo que la gente se sintiera condenada—al menos así debieron haberse sentido. Su mensaje condenó las malas acciones del mundo, y el diluvio confirmó dicha condenación.

Noé también condenó al mundo llamando a la gente al arrepentimiento. Cuando el diluvio llegó, no tuvieron excusa. No hay duda de que las advertencias de Noé volvieron a ellos como los torrentes de agua vertiéndose desde arriba y por debajo. Las aguas crecientes debieron de haber hecho que desearan  otra oportunidad. Pero ese tiempo ya había pasado. Fueron condenados y no podían culpar a Dios.

Esto da una sobria advertencia a todas las generaciones: si las personas rechazan a Dios, llegará un momento en que desearán volver el tiempo atrás. Pero no podrán. Jesús describe su difícil situación en la historia de las cinco vírgenes insensatas que perdieron su oportunidad para unirse a la celebración de las bodas. Sin duda habrá fuertes gritos amargos que subirán al cielo cuando a los condenados se les niegue la entrada en la presencia perpetua del Señor. ¿Qué condenación y qué mensaje trajo la vida de Noé? Trajo a la gente a la separación de los caminos. Los que rechazaron el camino de Dios y se negaron a corregir el suyo, fueron llevados a la condenación y destrucción repentinas. Aquellos que respondieron a Dios en fe se salvaron  de ese juicio.

Podemos estar seguros de que Noé le dijo a la gente no sólo el problema, sino también la respuesta. Si hubieran reconocido el problema, habrían estado abiertos a la respuesta. Del mismo modo debemos encajar nuestro mensaje de juicio venidero con las buenas nuevas de la liberación por medio de la fe en el Señor Jesucristo.

¿Estamos condenando a la sociedad pecadora que nos rodea? Nuestro sencillo y modesto vestir debe condenar la exhibición descarada del cuerpo que prevalece hoy en día. Nuestro rechazo al reírnos de pláticas con sarcasmo o subidas de tono debe condenar la impureza de las mentes que es tan común hoy día. Nuestros testimonios verbales de la fe en Dios deben condenar la indiferencia voluntaria hacia Él, que vemos por doquier.

¿Estamos también señalando al mundo la respuesta? ¿Nuestros testimonios personales palpitan con el poder de la eterna palabra de Dios? ¿Estamos señalándole al esclavo del pecado y a las almas atadas por el miedo, que tocados por Jesucristo, solamente Él los puede rescatar? ¿Tenemos un mensaje para el mundo ahora?

“Noé…fue hecho heredero de…Justicia”
“El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.” (Romanos 8:16, 17).

La fe y la gracia crecieron juntas en la vida de Noé. La fe y el temor lo movieron en la dirección correcta. Fe y acciones produjeron un arca que salvó a Noé y su familia. Ahora, más allá de eso, se nos dice que Noé “fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe.”Él llegó a ser aceptado en la familia de Dios. Él podía estar seguro de disfrutar de todos los beneficios que una posición tan privilegiada traería.

Para algunos, esto produce preguntas desconcertantes. ¿Si él era justo por la fe, por qué necesitaba construir un arca? ¿Por qué Dios no solamente lo salvó sin ningún esfuerzo o energía? ¿Construir un arca tenía algo que ver con su ser justo? ¿Habría sido justo si nunca se hubiera puesto a construir un arca?
La respuesta a estas preguntas es que Noé fue hecho un heredero de justicia porque él ejerció su fe. Él obedeció a Dios. Él no se echó para atrás, sino que continúo hasta que estuvo seguro dentro del arca. Vivía su fe. Su fe se cumplió al convertirse en un heredero de Dios.

El nuevo testamento presenta a Noé ante nosotros como una parte de la gran nube de testigos. Su fe en el trabajo y el resultado de esa fe nos desafía a vivir nuestra fe también.

La historia de Noé mantiene esperanza para nosotros en la creciente oscuridad de los últimos días. Así como Dios entonces buscó, llevó y sostuvo a los files, así los busca hoy. Aquellos que hoy van a oír Su voz y actuar con Él en fe y temor piadoso asimismo se mantendrán a través de estos días oscuros. El desafío y la garantía de tal fe nos llaman a la carrera que tenemos por delante.

“Y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe,” (Hebreos 12:1, 2).

Por David G. Burkholder
Traducido por Marco Antonio Barajas Gómez


Cantos:
Busqué al Señor, y después supe
Él movió mi alma a buscarlo, buscándome;
No fui yo quien te encontré, Oh verdadero Salvador,
No, fui hallado de Ti.
Me hiciste alcanzar Tu mano y yo la estreché;
Entré y no me hundí en tormentoso y agitado mar, —
No es  tanto que yo me aferro a Ti,
como Tú, querido Señor, a mí.
Encuentro, camino, amo, pero,  oh el todo
Del amor no es más que mi respuesta, Señor, a Ti:
Para que fuiste mucho con mi alma,
Desde siempre me has amado.
—Autor desconocido

Levántate, oh alma mía, persigue la senda
Por la cual antiguos han pisado;
Aspirando, ver a esos hombres santos
Que vivieron y caminaron con Dios.

Aunque muertos, hablan al oído de la razón
Y en ejemplo vivo;
Su fe, y esperanza y hechos fuertes,
Todavía dan fresca instrucción.

Fue a través de la preciosísima Sangre del Cordero
Que conquistaron a todo rival;
A Su omnipotencia y gracia
Sus coronas de vida Le deben.

Señor, que nunca pierda de vista
Los patrones que me has dado,
Y que nunca olvide el camino bendito
Que los condujo a salvo al cielo.
—John Needham